Fwd: En Colonia, cervezas; en Eitorf, inyeccion; en Herchen, enchiladas suizas; en Aachen/Aquisgran, Carlomagno
El jueves Dirk, sus amigos, Tom, Mike (hermano de Tom, ambos viven al lado del departamento de Dirk) y Nikolas (un amigo del Gymnasium) y yo hicimos el tradicional tour de la cerveza de Colonia. Fue una buena experiencia. La cerveza en cada una de las nueve cervecerias a las que acudimos tiene un sabor distinto. Algo que me resulta fascinante es lo antiguo de las casas cerveceras: algunas se fundaron en la Edad Media. No es extragno entonces encontrar que los locales parecen mas tabernas de aquellos lejanos tiempos. Regresamos temprano en la tarde.
El plan para el viernes era jugar golf con Tom, el amigo de Dirk. El clima en Herchen se vive en todo su esplendor: las lluvias duran cuando menos dos horas, y su intensidad cambia constantemente. La suerte decidio el abandono a la mera idea de jugar golf, en forma de aguacero marca Distrito Federal en temporada de lluvias. Se interpuso ademas, mi muy escandalosa cuita, la manda que he de cumplir seis veces en lo que resta del agno, de aqui a diciembre: la necesaria sesion con Don Benzetacil Intramuscular.
Debido a la celebracion del Weltjugendtag (las Jornadas Mundiales de la Juventud) en Colonia, la mama de Dirk me sugirio hacerme pasar por un peregrino, en la recepcion del Hospital de Eitorf. Despues del "Ich bin ein Pilger" -que nadie me crea, yo romano, catolico y apostolico, jamas- veinticinco minutos de espera y un "Ich bin ein Privatpilger" me hicieron pasar a la sala donde me aplicaron la inyeccion. En fin. El peor pago sexual por evento de mi vida. Un medico dulcemente pelirrojo, alemancito de ojo verde, anteojos y mas de 190 cm de estatura, me puso de pie, en una posicion que mi mente asocio (extragnamente) con el coito anal de pie mas ortodoxo, me agarro la nalga izquierda, masajeo mis carnes y me hizo pagar 10 euros. Hasta aqui lo mas sexual de mi particular relacion de las Europas que he conocido. Lo que medio entre el masaje de mi nalga izquierda y el pago de los 10 euros (hasta donde supe, algo asi como 130 pesos) fue el horror. Auschwitz. Bueno, casi. Una inyeccion de Benzetacil es lo peor que le puedo desear a cualquier persona. El veneno mas efectivo contra mis estreptococos se abrio paso entre mis carnes, lucho y salio victorioso, acabando de paso con mis lastimadas y tensas fibras musculares... En lo que Dirk socializaba con el grandioso galeno macho -que fue consciente, desde siempre, de mi poco afecto a las agujas- yo tuve un acceso de mareos y vahidos. Medea sudo frio.
Luego fuimos a dos supermercados para hacer despensa -curioso que un vulgar caserio en Alemania tenga banco y que un pueblucho tenga casi Superama version Santa Fe- y terminar de conseguir algunos ingredientes indispensables para la cena de la tarde. La "cena" consistio en enchiladas suizas, uno de mis platillos favoritos, que resulto casi perfecto dada la absoluta carencia de picante en los negocios alemanes. La mama de Dirk cocio el pollo. Prepare ensalada. Temi que la carne no fuera suficiente para llenar las 12 tortillas de harina, compradas en Metro, el hipermercado de dias pasados. Sin embargo, todo resulto bien. El platillo (o las 12 mega enchiladas suizas) gusto a los cinco miembros de la familia Heiderich y a la novia de Roman, el hermano de Dirk que tiene mi edad. De no ser por las prisas, las tortillas y el queso, yo diria que fueron verdaderas enchiladas suizas de Mexico.
Hoy fuimos a Aachen, ciudad conocida por la Catedral de Santa Maria, que alberga famosas reliquias y los restos mortales del emperador Carlomagno, o Karl der Grosse. La construccion es imponente, en estilo bizantino, con la curiosa forma octogonal que fue tan comun en tiempos antiguos, inspirada seguramente por el Gran Templo de Jerusalen. Regresamos a media tarde, y comimos con los hermanos de Dirk.
Saludos!
Manuel

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