[Devaneos de juventud, 1] "La Res Pública": primer y último número
LA RES PÚBLICA
Su(per)realismo a la Mexicana
Concebí "La Res Pública" como un pasquín de publicación mensual destinada a la reflexión, lágrima fácil y sátira sin medida a mediados de septiembre de 2001. Muy probablemente la decisión de escribir me encontró de ánimo por lo ocurrido en Estados Unidos el 11.09 del mismo año. Estaba yo de vacaciones en ese entonces: el quinto año (penúltimo curso del bachillerato) empezaría en dos meses y me resultaba difícil digerir el azoro que me ocasionó ver la imagen cedida por CNN (¿o Fox News?) a Televisión Azteca gracias a la impoluta señal del (ahora extinto) sistema de televisión de paga DirecTV la explosión del segundo avión dirigido contra las Torres Gemelas. El tema viene a colación porque apenas este martes el Erario Inagotable y yo vimos la película United 93, inspirada en el cuarto avión secuestrado (el único que no llegó a su destino) aquel día de tan aciaga memoria.
Supongo que para gran parte de los lectores de IH,V el único artículo que publicó "La Res Pública" en su cortísima existencia resultará en extremo insípido (por no decir cursi, ñoño, desinformado, naive y rayano en el ridículo). Eran tiempos en los que me afectaba casi cualquier cosa: imagina, lector lectora querida, que lo dediqué a Germán Dehesa y a su entonces esposa, hombre al que vanagloriaba por no dárselas de intelectual siéndolo, tan gramscianamente orgánico que resultó ahora. Como sea, dejo a la consideración de todas y de todos el ensayo escrito hace ya casi cinco años. Sea mi blog palestra y cadalso. Señoras, señores y quimeras: con ustedes, la víctima de esta noche, "Duelo y Honor".
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Duelo y Honor
Con un envío afectuoso a Adriana Landeros y Germán Dehesa
En octubre, un mes. Un mes después de los atentados que conmocionaron al mundo occidental, a la globalización, al neoliberalismo, a los gobiernos del Fin de la Historia. Un mes y días, cumplidos después de actos inhumanos, desde el punto de vista occidental; justificados plenamente, desde la mente de un fundamentalista islámico; llenos de interrogación y de toma de decisiones para los árabes moderados. El mundo informativo ha cambiado: ya no hay debates en cuanto a la reforma fiscal o la propuesta de modernización de la industria eléctrica, e incluso la forma de hablar de Andréj Manuel dejó de ser objeto de críticas (aunque ya se puso en el ojo del huracán con su rifa de electrodomésticos en los pejecamiones). La cena en el Castillo de Chapultepec con Elton John es más importante que un plan económico emergente, y del Acuerdo Político para el Desarrollo Nacional no dijeron nada los empresarios que van a escuchar al inglés gratis (hay que recordar que el costo de los boletos es deducible de impuestos). ¡Vamos México!, diría Martita Sahagún, que se fue de luna de miel a Europa, aunque no pueda ir “oficialmente” al Vaticano, por aquello de la bigamia y esas cosas tan obscenas para los castos oídos de ciertos individuos…
He de decir que este artículo se ha escrito dos veces. Una falla en la energía eléctrica es la causante de este embrollo. Prosigo.
Las Torres Gemelas, símbolo de la grandeza del capitalismo neoliberal, cayeron el 11 de septiembre, víctimas de sendos avionazos en su contra. Fueron necesarios diez terroristas y unos cuantos cuchillos y navajas Swiss Army para hacerlo. Como se puede hacer fácilmente en el Microsoft Flight Simulator, se estrellaron contra los edificios. Lo que ni Bill Gates y su compañía pudieron haber previsto fueron los resultados tan catastróficos que tendría esta acción no simulada. Aquéllos que planearon estos sucesos contaron con todo a su favor: la cobertura de los medios coincidiría plenamente con el segundo impacto del vuelo 175 de United Airlines. Si por algún motivo no se asimiló la caída de la Torre Sur, ahí está la caída de su gemela. Esas imágenes han quedado para siempre en la mente del homo videns. Otros incrédulos no terminan por asimilar la experiencia del Pentágono convertido en polígono irregular. Poco faltó para que al Capitolio le volaran su estupenda cúpula, o que la Casa Blanca quedara de color negro chamuscado. La psicosis y la posterior reacción de “patriotismo” no se dejó esperar. Se compra en igual medida banderas de los Estados Unidos y máscaras protectoras contra gases tóxicos. Los artistas cantan y hacen teletones, mientras las entregas de los premios Emmy y Grammy latino siguen en suspenso. Las aerolíneas rebajan los precios de sus boletos y un periodista británico del Sunday Times logra colar un cuchillo en un vuelo de Londres a Miami y se hacen 10 horas de New York a Washington, con las nuevas medidas de seguridad. Los mercados continúan y actúan como se esperaba, mientras que el superávit de las ganancias públicas del vecino del norte se ha transformado en déficit, y la firma Cantor Fitzgerald pierde mil empleados en un instante. Los jóvenes de la generación Y se han transformado en la generación why?. Todos buscan un por qué. ¿Por qué nos odian tanto? Pregunta una joven a un reportero. La pregunta queda en el aire.
México, como es costumbre, ha sido afectado con los ataques terroristas. Una ola de incertidumbre surgió de pronto. No faltaron los cínicos que afirmaron que el presidente Fox había ido de en balde a Washington la semana pasada, y que peor aún, ya no tenía caso ofrecer condolencias al presidente héroe de este momento. La elite intelectual se dividió entre el dicho popular se recoge lo que se siembra y la necesidad de unirse a la coalición internacional de lucha contra el terrorismo. Los economistas se apanicaron (Fox dixit), la economía prima modelo entraría en recesión. Los acapolisarios (nueva especie surgida el 1º. de diciembre, de la mezcla de académicos, políticos y empresarios) del gabinete del cambio no sabían a quién hacerle caso, al “suave” secretario Creel o al controvertido canciller Castañeda. En el Congreso de la Unión se hacen bolas (otra vez, Fox dixit) y analizan la conveniencia de mandar al segundo a Afganistán. “No somos achichincles”, dijo Carlos Fuentes. Esa verdad es obvia: no somos achichincles de Estados Unidos, somos sus amigos, sus socios, pero no se puede concebir una relación de señor feudal - vasallo en la modernidad, como quisieran muchos… Ahora, que cierto comunicador de Imagen Informativa de la mañana [a la sazón, Pedro Ferriz de Con], que dijo “está chocheando”, esté ardido por no tener programa en la noche en el Canal de las Estrellas, eso es otra cosa…
Aproximadamente 6,000 personas fallecieron en los ataques a Nueva York y Washington. En cantidad, es un número detestable, horroroso. Igual número de familias que sufrirán por no tener un cuerpo que enterrar, un hermano, un padre, una esposa, una hija a quien decirle te amo, un familiar que ya no vendrá a visitarlos; un mayor número de amigos que ya no compartirán las noches en Broadway o las cenas en Windows of the World, el fallido restaurante del piso 107 de una de las torres, caminatas del monumento a Washington a The Mall, en D. C.
En octubre, un mes. Un mes después de los atentados que conmocionaron al mundo occidental, a la globalización, al neoliberalismo, a los gobiernos del Fin de la Historia. Un mes y días, cumplidos después de actos inhumanos, desde el punto de vista occidental; justificados plenamente, desde la mente de un fundamentalista islámico; llenos de interrogación y de toma de decisiones para los árabes moderados. El mundo informativo ha cambiado: ya no hay debates en cuanto a la reforma fiscal o la propuesta de modernización de la industria eléctrica, e incluso la forma de hablar de Andréj Manuel dejó de ser objeto de críticas (aunque ya se puso en el ojo del huracán con su rifa de electrodomésticos en los pejecamiones). La cena en el Castillo de Chapultepec con Elton John es más importante que un plan económico emergente, y del Acuerdo Político para el Desarrollo Nacional no dijeron nada los empresarios que van a escuchar al inglés gratis (hay que recordar que el costo de los boletos es deducible de impuestos). ¡Vamos México!, diría Martita Sahagún, que se fue de luna de miel a Europa, aunque no pueda ir “oficialmente” al Vaticano, por aquello de la bigamia y esas cosas tan obscenas para los castos oídos de ciertos individuos…
He de decir que este artículo se ha escrito dos veces. Una falla en la energía eléctrica es la causante de este embrollo. Prosigo.
Las Torres Gemelas, símbolo de la grandeza del capitalismo neoliberal, cayeron el 11 de septiembre, víctimas de sendos avionazos en su contra. Fueron necesarios diez terroristas y unos cuantos cuchillos y navajas Swiss Army para hacerlo. Como se puede hacer fácilmente en el Microsoft Flight Simulator, se estrellaron contra los edificios. Lo que ni Bill Gates y su compañía pudieron haber previsto fueron los resultados tan catastróficos que tendría esta acción no simulada. Aquéllos que planearon estos sucesos contaron con todo a su favor: la cobertura de los medios coincidiría plenamente con el segundo impacto del vuelo 175 de United Airlines. Si por algún motivo no se asimiló la caída de la Torre Sur, ahí está la caída de su gemela. Esas imágenes han quedado para siempre en la mente del homo videns. Otros incrédulos no terminan por asimilar la experiencia del Pentágono convertido en polígono irregular. Poco faltó para que al Capitolio le volaran su estupenda cúpula, o que la Casa Blanca quedara de color negro chamuscado. La psicosis y la posterior reacción de “patriotismo” no se dejó esperar. Se compra en igual medida banderas de los Estados Unidos y máscaras protectoras contra gases tóxicos. Los artistas cantan y hacen teletones, mientras las entregas de los premios Emmy y Grammy latino siguen en suspenso. Las aerolíneas rebajan los precios de sus boletos y un periodista británico del Sunday Times logra colar un cuchillo en un vuelo de Londres a Miami y se hacen 10 horas de New York a Washington, con las nuevas medidas de seguridad. Los mercados continúan y actúan como se esperaba, mientras que el superávit de las ganancias públicas del vecino del norte se ha transformado en déficit, y la firma Cantor Fitzgerald pierde mil empleados en un instante. Los jóvenes de la generación Y se han transformado en la generación why?. Todos buscan un por qué. ¿Por qué nos odian tanto? Pregunta una joven a un reportero. La pregunta queda en el aire.
México, como es costumbre, ha sido afectado con los ataques terroristas. Una ola de incertidumbre surgió de pronto. No faltaron los cínicos que afirmaron que el presidente Fox había ido de en balde a Washington la semana pasada, y que peor aún, ya no tenía caso ofrecer condolencias al presidente héroe de este momento. La elite intelectual se dividió entre el dicho popular se recoge lo que se siembra y la necesidad de unirse a la coalición internacional de lucha contra el terrorismo. Los economistas se apanicaron (Fox dixit), la economía prima modelo entraría en recesión. Los acapolisarios (nueva especie surgida el 1º. de diciembre, de la mezcla de académicos, políticos y empresarios) del gabinete del cambio no sabían a quién hacerle caso, al “suave” secretario Creel o al controvertido canciller Castañeda. En el Congreso de la Unión se hacen bolas (otra vez, Fox dixit) y analizan la conveniencia de mandar al segundo a Afganistán. “No somos achichincles”, dijo Carlos Fuentes. Esa verdad es obvia: no somos achichincles de Estados Unidos, somos sus amigos, sus socios, pero no se puede concebir una relación de señor feudal - vasallo en la modernidad, como quisieran muchos… Ahora, que cierto comunicador de Imagen Informativa de la mañana [a la sazón, Pedro Ferriz de Con], que dijo “está chocheando”, esté ardido por no tener programa en la noche en el Canal de las Estrellas, eso es otra cosa…
Aproximadamente 6,000 personas fallecieron en los ataques a Nueva York y Washington. En cantidad, es un número detestable, horroroso. Igual número de familias que sufrirán por no tener un cuerpo que enterrar, un hermano, un padre, una esposa, una hija a quien decirle te amo, un familiar que ya no vendrá a visitarlos; un mayor número de amigos que ya no compartirán las noches en Broadway o las cenas en Windows of the World, el fallido restaurante del piso 107 de una de las torres, caminatas del monumento a Washington a The Mall, en D. C.
Es curioso, pero en regiones empobrecidas y afectadas históricamente por los E. U. se vio con poco pesar y aún con gusto los actos terroristas. Recordamos Hiroshima, Nagasaki, Corea, Vietnam, Iraq… infinidad de sitios en los que E. U. ha participado en acciones bélicas… y hay incluso gente que reivindica las acciones agradeciendo a una voluntad superior los actos. Hay que recordar la declaración del Cardenal de Guadalajara, que atribuía los ataques a un castigo de Dios contra la desintegración familiar y la caída de los valores en los Estados Unidos. El deber mínimo de todo ser humano en este planeta es lamentar la violencia y el ataque contra la libertad de las personas, se dé donde se dé. La sede de las Naciones Unidas está en Nueva York. Prácticamente todo pueblo está representado en la Ciudad Nueva de Nostradamus. Un ataque en contra de Nueva York es un ataque en contra de la capital del mundo, no importa si el edificio en cuestión fue el Empire State, el Chrysler o las Torres Gemelas, como finalmente fueron.
El público esperaba una reacción fulminante del Pentágono esa misma noche. Curiosamente, se dio el 7 de octubre, 26 días después de los atentados. Mientras se aceitaba la maquinaria de guerra, otra arma más poderosa, la diplomática, tendía lazos con Europa y Oriente Medio. Estados Unidos se dio cuenta de la verdadera imbecilidad de aislarse del mundo. Para pelear esta “guerra”, necesitaría de apoyo de todas las naciones (occidentales o no), fuera para rastrear financieramente las huellas de Mohammed Atta, Marwan Al-Shehhi y Ziad Jarrahi; o para detener a más células terroristas de Al-Quaeda; o para permitir el paso de los aviones y misiles estadounidenses y británicos en contra de Afganistán. La organización Al-Quaeda y Osama bin Laden se derrumbarán en todos los ámbitos. Al menos, esa es la lógica de los asesores de Bush. Estados Unidos, en las voces de Colin Powell, Secretario de Estado, Donald Rumsfeld, Secretario de Defensa, Ari Fletcher, vocero de la Casa Blanca, y el Presidente Bush, así como el Primer Ministro Tony Blair de Reino Unido, pidieron al régimen talibán la incondicional entrega de Osama bin Laden a los “Aliados”. Abdul Salaam, el embajador de los talibanes en Pakistán (el único), se convirtió en publirrelacionista de facto de los talibanes. La negativa fue, es y será férrea. Las protestas en apoyo al prócer de bin Laden en los países de mayoría islámica, convocadas por líderes fundamentalistas, no se hicieron esperar. El mundo esperaba en cualquier momento la guerra. Curiosamente, se dio en un domingo, y en el fin de semana coincidente con un descenso de 54 a 45 % de aprobación de la guerra en contra de los responsables.
En la mañana del 7 de octubre en México y E. U., la noche plena en Asia Central, empezaron los bombardeos en “puntos estratégicos”. Se dijo que los aeropuertos, los radares, las comunicaciones, los cuarteles militares, los campos de entrenamiento de Al-Quaeda y las defensas antiaéreas del régimen Talibán, que gobierna el 90 % de Afganistán desde hace seis años, eran los blancos. Curiosamente, las instalaciones que nunca hubieran tomado en cuenta, las de una emisora de Quatar llamada Al - Jazeera, fueron el arma más poderosa de Osama - Usama (en México se escribe Osama y a veces se pronuncia Usama, en la CNN de Estados Unidos y la BBC de Gran Bretaña se escribe y pronuncia Usama… efectos de la guerra, será). En una declaración desafiante desde el punto de vista de los analistas mediáticos, atemorizante para el resto de los mortales que observan esta guerra entre el temor y la esperanza. Estados Unidos nunca más soñará, dijo. Los infieles tienen que salir de las tierras del profeta Mahoma, de Palestina y de la región en conflicto. Cosa harto improbable, debido a los intereses que el mundo occidental tiene en Oriente Medio y Asia Central, entre los que se incluyen el petróleo. Un dato ocultado por las cadenas norteamericanas es la existencia de negocios de la familia Bush que involucran a miembros de la familia bin Laden. Bush no sólo pelea por “America”, eso es cierto. Osama no lucha sólo contra “America”, eso también es cierto.
La guerra mostrada por las emisoras norteamericanas (CNN, CBS, ABC, MSNBC) es la quirúrgicamente preparada por los satélites y misiles Tomahawk. La lucha exhibida por Al - Jazeera (y, cuesta decirlo, magistralmente mostrada por Televisa) es diferente. Muestra una cara distinta de la realidad, la de los niños traumados, no solamente por el régimen Talibán, sino por las bombas que caen inexorables y sordas ante los ruegos desesperados de los afganos, asolados y desolados por la perspectiva de su país. Si los estadounidenses tienen miedo, los afganos tienen pavor. Son ciudadanos como tú y como yo, como Juan Pérez y Anna Smith, como Pierre Lafayette y Mohammed Jafet.
El gobierno de Estados Unidos ha pedido a sus cadenas informativas y medios impresos que omitan declaraciones terroristas, para evitar la propagación de sus mensajes. En esta tónica, se difundió con total irresponsabilidad y alarmismo los contagios por ántrax en Miami y Nueva York, enfermedad encontrada a periodistas del grupo American Media (que edita La Prensa, versión Norteamérica) y de NBC. En este momento, 29 personas reciben tratamiento médico, al resultar positivos en un examen de detección de esporas por la vía nasal. Mientras tanto, el FBI vive días tensos. Cualquier alerta de paquete sospechoso es tomada en serio, aún cuando sea éste una mochila olvidada por un dueño descuidado. Se advierte a la población la posibilidad de que contaminen el agua. La posibilidad del secuestro de un avión es todavía latente. La administración Bush sufre, y no es para menos. Es la primera que siente lo que es tener la guerra en casa.
En México, no hay presidente. El licenciado Fox está de viaje por Europa, y quedó de ver a Bush en Shanghai, en la reunión de los países del Océano Pacífico. Martita, como recién casada que es, avienta uno de los ramos de flores que le dan, en Alemania El vaquero mexicano estrena botas de charol y da vida a un nuevo escritor llamado José Luis Borgues. Mientras tanto, los señores Derbez, Sojo, Abascal y Gil Díaz no logran sacar adelante la economía de un país que se les va entre las manos. Se ve que es muy diferente ser académico en el Tec, jefe de los patrones de México o vendedor de Avantel a tener un puesto en la administración mexicana. El gobierno del cambio ha resultado de transición. Esto es consecuencia de nuestra incipiente democracia. En el caso de los diputados, es la segunda vez en que se da una verdadera representación de los sectores políticos del país, y en el caso de los senadores, el primero. De ahí que se discuta más el concierto de Elton John, el águila mocha y el gimnasio panista. Tenemos un sitio después de 20 años en el Consejo de la Seguridad de la ONU, el tan anhelado asiento del secretario Castañeda, el no tan esperado lugar de los analistas de los tiempos de guerra. Seamos congruentes. No podemos resolver nada en el exterior si no se soluciona el problema de la pobreza, si no hay reforma fiscal que aumente la base de contribuyentes, si no hay democracia de consensos, no de aferrarse a ideas peregrinas.
En la edición posterior al ataque terrorista, el semanario Time tituló su reportaje principal Mourning in America (Duelo en América). Los sucesos de las últimas semanas constituyen, per se, un Duelo en el Mundo. Duelo y honor para los caídos. Duelo y honor por los que se han ido, duelo y honor por los que han de irse. Duelo porque no hay diferencia entre la Guerra Santa que proclama Al-Quaeda y los talibanes y las Cruzadas de la Edad Media. Duelo porque Estados Unidos y Gran Bretaña iniciarán una ofensiva militar por tierra, si no es que ya lo ha empezado a hacer, en una época del año cruenta, el invierno atroz de Asia Central. Duelo porque la gente se entristece, porque deja de reír, porque se pone a llorar. Duelo porque el azote de una puerta, una ambulancia veloz o el paso de los aviones, que cada día parece que vuelan más bajo, hace pensar en lo peor. Duelo porque la Historia del mundo no ha cambiado en nada a la Humanidad.
Honor por un hombre asesinado en 1980. Honor por una canción que resume la creencia de los optimistas, los ilusos que vemos en la esperanza una vida mejor de la que hay ahora.
Imagine there’s no heaven
It’s easy if you try
No hell below us
Above us only sky
Imagine all the people,
Living for today
Imagine there’s no country
It isn’t hard to do
Nothing to kill or die for
And no religion too.
Imagine all the people
Living life in peace
You may say I’m a dreamer
But I’m not the only one
I hope some day you’ll join us
And the world will be as one.
Imagine no possessions
I wonder if you can
No need for greed or hunger
A brotherhood of man
Imagine all the people
Sharing all the world
You may say I’m a dreamer
But I’m not the only one
I hope some day you’ll join us
And the world will live as one.
John Lennon.
Etiquetas: Devaneos de juventud

6 Comentarios:
POR MI SE PUEDEN IR A LA VERGA TODOS LOS PUTOS PAISES...Y LA HUMANIDAD ENTERA...Y ESAS LACRAS DE LOS JIPIS...
AH SI VAMOS A EMPALAR JIPIS...QUE BUENO QUE YA MUERIERON JOHNN LENNON Y SID BARRET!
Excelente artículo. De lo de German Dehesa, no te preocupes, mas o menos a tu misma edad yo era fan, con decirte que me echaba a diario su columna en el reforma.
De tus links... Las clasificaciones estan perronas.
Un abrazo!
yo tenia 14 años cuando paso lo de las torres gemelas, estaba en 3º de secundaria... no veo nada malo en lo que escribiste... verguenza me da lo que yo escribi en esas fechas.
y no entiendo, que hizo german dehesa?
Mona Lisa: Vaya. Quizá lo mejor sea quemarlos a todos, así sea mentalmente.
Doffo: Oh, gracias por el artículo. Dehesa... I got issues about him. En lo general me gusta, pero... cierto tufillo conservador me puede demasiado en su discurso. Yo era también lector asiduo de su columna y escucha fiel de su programa en Radio Red. ¿Te gustaron las clasificaciones? Qué bueno :)
Il Taco: Y por eternas, Spielberg las inmortalizó en una película minusvalorada y estupenda, Artificial Intelligence. Una muy querida amiga de Iowa y mi novio sí las conocieron... Y no pueden evitar sentirse azorados con lo ocurrido. La barbarie es la barbarie, en Manhattan o en Palestina.
Trako: Oh. Qué chamacón estaba usted... Me imagino que como el grueso de los estudiantes del sistema educativo nacional se encontraba usted en clases. ¿Qué escribió usted por aquellas fechas? German Dehesa no hizo nada... nomás soy yo el que tiene issues para leerlo... Digamos que de dichoso hobby se convirtió en culposo placer culpable. BTW, me gustaría hablar otra vez por el Messenger con usted. Se la pasa uno rebien platicando con jovencito tan singular y despierto a su edad :).
wow!!!!
Revuelco sobre las memorias perdidas... Si, recuerdo ese artículo, hasta hace poco fue borrado de la máquina...tantas cosas que pensé en ese momento..las pláticas que tuvimos... Pero, sobre todo, me hizo recordar lo que éramos entonces...dos chicos de bachillerato con ciertos ideales...e incluso algunos planes juntos.
wow! Tantas cosas han pasado desde entonces...mi querdio Medeo, de todo eso sólo hay algo que resume lo que pienso y siento:
TE QUIERO y eres un gran AMIGO...un hombre espectacular junto al que he madurado.
Sidurti
Pues vaya que me agradó el artículo. Como siempre, una sorpresa grata leerlo. Admiro la forma en que estructura sus pensamientos. Nomás a forma de corección, creo que por ahí hay un par de párrafos repetidos ¡Pero ey, excelente estilo, señor!
Un abrazo y espero tenerlo pronto de vuelta.
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