[Devaneos de juventud, 3] Afterparty

[Hoy sé que hay más personas que podrían haberse contado como destinatarios de este correo que envié el 5 de septiembre de 2005. A riesgo de caer en el terrible error de omitir a más de alguno, prefiero no mencionar nombres. Sólo diré que esta noche este correo está dedicado a la memoria del hombre cuya vida es potencia radiante. A tí, mi amor, sean estas palabras que escribí hará un año y un mes. Te amo, te amo mucho, te amaré por siempre...]
Querida, querido tú:
Si lees este mensaje, es porque eres muy importante para mí. Estas son palabras muy personales, sólo porque hoy quiero escribir de manera distinta.
Ayer cumplí 21 años: me he convertido en adulto (o sea cual sea la definición legal de adulto) en la mayor parte de los países de este mundo (en realidad) tan pequeño. No deseo celebrarme. No me arrogo de nada.
Siento como si tuviera una gran responsabilidad: como parte de un esfuerzo por llegar a ser una mejor persona debo mantener un compromiso con los otros.
Tú eres parte de los otros.
Tu eres parte de la gente que me gusta, la gente en la cual confío, la gente con la que sonrío. Eres parte de un grupo reducido. Eres parte de aquellos con los que quiero pasar mi vida: seres humanos que significan mis días, y a quienes tengo la intención de conocer y tratar hasta que exhale mi último aliento.
Cuando miro el pasado, veo contrastes. Cuando pienso en el futuro, percibo incertidumbre.
Por eso te escojo como mi presente.
Antes escribí que esto era una responsabilidad. Debo decir que es mucho más que eso. Es mi voluntad, un deseo, un acto de suprema libertad. Escogerte a ti y no escoger a alguien más fue un acto que sólo yo hice, y nadie más. Eso es una decisión: elegir es renunciar, pero al elegir uno recuerda cuán vivo se está.
Al pensar en ti y al escribir estas palabras me di cuenta de que algo en mi vida terminaría. Empezar de nuevo siempre atemoriza. Sin embargo, sé que la vida lo merece. Tú lo vales.
Concibo a los seres humanos como conjuntos desapegados y vacíos hasta que se encuentran unos a otros. Cuando nos tratamos ocurre algo maravilloso: los conjuntos hasta entonces vacíos empiezan a llenarse, las líneas y lazos se dibujan uniéndonos a todos. De pronto todos estamos conectados. De pronto, todos nos volvemos uno, todos nos convertimos en quienes realmente somos.
Si debo de estar feliz porque completé una orbita más alrededor del sol será gracias a las personas que amo. Si no voy a estar triste ni atormentado, será por ti.
La vida no vale si se vive siguiendo únicamente deseos egoístas. No ser egoísta implica reconocer que uno no está solo, que uno depende de otras personas, que uno confía en que el mal no radica en algunos individuos. Eso es bastante difícil para mí. ¿Cómo soltar al pasado, cuando éste es particularmente doloroso y estás acostumbrado al dolor? ¿Cómo borrar las memorias que continúan hiriéndome? Parte de la respuesta (si hay una, como estoy seguro) yace en aceptar que hay personas (tú entre ellas) que me aceptarán sin importar como soy. No dudaré entonces por un segundo si siento ganas de llorar o reír cuando esté contigo.
Quiero pedirte perdón por cualquier cosa terrible que te haya dicho (porque las palabras son espadas, y son mi último recurso cuando tengo miedo), por cualquier experiencia triste que hayamos tenido, cualquier cosa que haya sido por completo mi culpa. Debo pedirte perdón porque escojo vivir en paz (como lo hago) teniéndote a ti como una de las estrellas que me guiarán hasta que encuentre eso que ando buscando. Debo disculparme también porque sé que hay algo que hice que te dañó, y que nunca mencioné, temeroso como estaba de crear y hacer más grande el abismo entre tú y yo, sin darme cuenta de la consecuencia no deseada: de todas maneras ahondé la brecha. Si no tengo paz, no podré explorar aquellas partes de mí que esperan ocultas en la oscuridad. Al pedirte perdón, me perdono a mi mismo, y perdono también a aquellos que me hayan herido.
Si hay luz en mi mundo raro, esa luz eres tú.
Se dice a veces que uno no debería dar gracias por los amigos que uno tiene. Yo sostengo lo contrario. A veces la vida se pone perra de difícil. Debido a que sé un poco cuán horrible llega a comportarse, y porque sé sin necesidad de probarlo que tú estas y estarás ahí para mí, te agradezco por ser mi amiga, mi amigo. Espero vivir para honrar la felicidad que traes a mi vida.
Te abrazo. No hay nada que tú no puedas preguntarme, porque me has demostrado desde siempre que hay cosas por las que vale la pena permanecer, hablar y vivir con la verdad.
Con afecto [y con amor, para tí, cielo]
Manuel
Si lees este mensaje, es porque eres muy importante para mí. Estas son palabras muy personales, sólo porque hoy quiero escribir de manera distinta.
Ayer cumplí 21 años: me he convertido en adulto (o sea cual sea la definición legal de adulto) en la mayor parte de los países de este mundo (en realidad) tan pequeño. No deseo celebrarme. No me arrogo de nada.
Siento como si tuviera una gran responsabilidad: como parte de un esfuerzo por llegar a ser una mejor persona debo mantener un compromiso con los otros.
Tú eres parte de los otros.
Tu eres parte de la gente que me gusta, la gente en la cual confío, la gente con la que sonrío. Eres parte de un grupo reducido. Eres parte de aquellos con los que quiero pasar mi vida: seres humanos que significan mis días, y a quienes tengo la intención de conocer y tratar hasta que exhale mi último aliento.
Cuando miro el pasado, veo contrastes. Cuando pienso en el futuro, percibo incertidumbre.
Por eso te escojo como mi presente.
Antes escribí que esto era una responsabilidad. Debo decir que es mucho más que eso. Es mi voluntad, un deseo, un acto de suprema libertad. Escogerte a ti y no escoger a alguien más fue un acto que sólo yo hice, y nadie más. Eso es una decisión: elegir es renunciar, pero al elegir uno recuerda cuán vivo se está.
Al pensar en ti y al escribir estas palabras me di cuenta de que algo en mi vida terminaría. Empezar de nuevo siempre atemoriza. Sin embargo, sé que la vida lo merece. Tú lo vales.
Concibo a los seres humanos como conjuntos desapegados y vacíos hasta que se encuentran unos a otros. Cuando nos tratamos ocurre algo maravilloso: los conjuntos hasta entonces vacíos empiezan a llenarse, las líneas y lazos se dibujan uniéndonos a todos. De pronto todos estamos conectados. De pronto, todos nos volvemos uno, todos nos convertimos en quienes realmente somos.
Si debo de estar feliz porque completé una orbita más alrededor del sol será gracias a las personas que amo. Si no voy a estar triste ni atormentado, será por ti.
La vida no vale si se vive siguiendo únicamente deseos egoístas. No ser egoísta implica reconocer que uno no está solo, que uno depende de otras personas, que uno confía en que el mal no radica en algunos individuos. Eso es bastante difícil para mí. ¿Cómo soltar al pasado, cuando éste es particularmente doloroso y estás acostumbrado al dolor? ¿Cómo borrar las memorias que continúan hiriéndome? Parte de la respuesta (si hay una, como estoy seguro) yace en aceptar que hay personas (tú entre ellas) que me aceptarán sin importar como soy. No dudaré entonces por un segundo si siento ganas de llorar o reír cuando esté contigo.
Quiero pedirte perdón por cualquier cosa terrible que te haya dicho (porque las palabras son espadas, y son mi último recurso cuando tengo miedo), por cualquier experiencia triste que hayamos tenido, cualquier cosa que haya sido por completo mi culpa. Debo pedirte perdón porque escojo vivir en paz (como lo hago) teniéndote a ti como una de las estrellas que me guiarán hasta que encuentre eso que ando buscando. Debo disculparme también porque sé que hay algo que hice que te dañó, y que nunca mencioné, temeroso como estaba de crear y hacer más grande el abismo entre tú y yo, sin darme cuenta de la consecuencia no deseada: de todas maneras ahondé la brecha. Si no tengo paz, no podré explorar aquellas partes de mí que esperan ocultas en la oscuridad. Al pedirte perdón, me perdono a mi mismo, y perdono también a aquellos que me hayan herido.
Si hay luz en mi mundo raro, esa luz eres tú.
Se dice a veces que uno no debería dar gracias por los amigos que uno tiene. Yo sostengo lo contrario. A veces la vida se pone perra de difícil. Debido a que sé un poco cuán horrible llega a comportarse, y porque sé sin necesidad de probarlo que tú estas y estarás ahí para mí, te agradezco por ser mi amiga, mi amigo. Espero vivir para honrar la felicidad que traes a mi vida.
Te abrazo. No hay nada que tú no puedas preguntarme, porque me has demostrado desde siempre que hay cosas por las que vale la pena permanecer, hablar y vivir con la verdad.
Con afecto [y con amor, para tí, cielo]
Manuel
Etiquetas: Devaneos de juventud

9 Comentarios:
"Y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja.
Y porque somos pareja
que sabe que no está sola".
(M. Benedetti)
Conmovedor señor. Si no estoy entre sus destinatario, iré a dl DF a romperle la crisma... con mucho afecto, claro.
Un abrazo, hermanito.
Valiente, Tierno, lúcido, loco, cuerdo, vital, gentil, generoso, intelectual y emotivo.
Así, y mucho más es nuestro Medeo.
exijo sangreeeeeee
mucha sangre o algo parecido o groserías
ando en chinguiña
Hay veces en que es mejor dejar el pesimismo para tiempos mejores.
Mi querido Medeo.. mi amigo, mi hermano adoptado... Mi Angel.
¡¿qué mas puedo decirte que no sepas ya ?!
sólo disfruta de su amor, de tu ERario y de cómo eres enamorado..
por cierto ¿cómo es eso de enamorarse por internet? tengo una terrible curiosidad...ya luego me explicarás
Yo dire otra cosa, nada que ver.. pero QUe bonita letra tienes!!!
Pd. la sangre no es lo de hoy, son las letras ~
Querido Medeo: porque irradias amor. Así de fácil y de difícil. Felicidades (con algo de retraso) por tu aniversario. Un fuerte abrazo.
Beto: No me puede menos Benedetti. Es estupendo...
Cobayo: Usted es segurísimo destinatario. Un abrazote.
Marga: Querida amiga, bien que puedo decir que estás incluida en la lista.
Diablo Enlatado: Me imagino, todos estamos igual...
El mesero: Hay veces en las que sobran las neurosis...
Sidurti: Muy querida niña mía, podría escribir un ensayo larguísimo al respecto... Quizá me has dado la idea para un artículo a publicar en Gosh...
Gurú Bear: Vaya, gracias mil.
Yayo: Gracias querido amigo. A tí también la carta, y un abrazo.
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