Barrios, M. A. o "me sé (de saber) maleado"
Colonia: Polo Blue, by Ralph Lauren
Un chico me mira. Trabaja conmigo, bueno, su jefe es mi jefe (http://www.dusselpeters.com). El chico se llama Miguel Ángel. Termina su tesis de maestría, pretende seguir con el doctorado, aquí, en la UNAM. Miguel Ángel me ve, lo veo, me inunda de alegría.
He notado que se pone nervioso. Anteayer nos abordó (a mí y a Cintia) en el living room del que disponemos en los cubículos del segundo piso de la DEP de la Facultad. Cintia me esperaba. Miguel Ángel me saludó, con su mano es grande, fuerte, amigable, marxiana (con x). La suya es una mano con caligrafía estupenda, no script como la mía, no, es la cursiva que nunca saldrá del contacto de mis dedos y un bolígrafo. En fin. Estaba en que Miguel Ángel me saludó, de prisa, como apurando sin querer un momento placentero, porque iba a no-sé-qué-hacer en el Posgrado, entrenido como está en la búsqueda de las notas a pie de página para el libro del H. P. D. Dussel Peters -Pobre, tiene que buscarlas en las MEGA, las obras completas de Carlos Marx, la poco trabajada edición del FCE y en una traducción al inglés...
Todo sea porque le gusta la Crítica de la Economía Política.
Minutos después, Cintia me acompañó a la biblioteca de la Facultad a dejar el libro "El camino mexicano de la transformación económica", de Pedro Aspe Armella, postrer (super) Secretario de Hacienda y Crédito Público de la administración Salinas, que requerí por el trabajo para Javier Vega. Yo lo entregué en mostrador; ella se quedó afuera, esperándome. Miguel Ángel llegó, y entre nervioso y risueño, le preguntó a Cintia qué era de mí -"¿Qué eres de él, su compañera, su amiga...?", a lo cual ella respondió "Es mi mejor amigo"-.
Este chico me mira, y su mirada parece delatarlo.
Ya exploró el terreno.
¿Marcará su territorio?
¿Habrá una acometida final?
A Miguel Ángel
yo lo he mirado
desde agosto
del año pasado.
(Excusad la imberbe rima en participio)

1 Comentarios:
Agh... acabo de atragantarme dos tacos de frijoles con mole y un poco de queso manchego. Hoy no dormiré, oh, oh, oh. Moriré en la cama, con ponzoñoso recuerdo, de dos ojos que me miran, como una larga semana, en el bendito infierno... oh, oh, oh, sus ojos, sus malditos ojos, y los míos inconscientes llenos de esquivo... oh, oh, oh, tome la mano marxista y este fraile bendice la unión de los cuerpos desde su atril empotrado en la miseria de saberse un monstruo de psiquiátrico; tierna criatura posmoderna creada de mierda televisiva. Termine el trabajo mercenario y disfrute si paga hay de por medio, que en esta vida todo se evapora y yoa ye me diluí en la miseria.
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