IHV: in homo, veritas

croon, v.i., v.t. 1. to sing or hum in a soft, soothing voice -n. 2. the act or sound of crooning -n. 3. croon/er, e. g., Manuel aka Medea Tangerine / Medeo Mandarino / Beso insaciable en mudanza a Ceres, on "How to live as a found 21st century crooner" 4. to love an angel with silver wings like I do: a ciegas, en Braille, como quieras

5.10.05

Mi vida por un expreso americano venti

Also, (les) escribo entonces. Difícil como fue encontrar un poco de tiempo en mi ahora más llena agenda académico-laboral; ensimismado como estuve al comprender que este desmestre (incierta combinación de desmadre y semestre) estará a la altura de mis peores sueños; deseoso como nunca de escribir, así fuera un grito de ayuda en el vacío, aviso: Medea está de vuelta.

1. Asalariado. Dussel me tiene pegado al monitor revisando las bases de datos de las 500 + n empresas de Expansión -donde n está definido para (1, 490)-, fecha de entrega, el lunes; Márquez -Ph. D. Harvard University, premio 2002 a la mejor tesis de doctorado en historia económica en EUA- escribe un paper sobre las divertídisimas versiones de la ley del timbre (un singularísimo impuesto como de esos que escasean en México, de 1871 a 1931); Vega (de todas la más inesperada Penélope) aguarda y aguarda el último capítulo de su tesis doctoral -que debo escribir, Methodology, Bibliography y Actors revisited, 12,000 pesos, o sus equivalentes en valores uso, una computadora portátil o un boleto a Europa, mediante-, que debí haber ya empezado desde hace ¿dos, tres semanas?; Semo, que no recibió noticias mías, desde el día en que la Fortuna decidió, en voz de Antonio Ibarra, que mi destino sería el Colmex y no el Gabinetazo ampliado versión asesorías a López Obrador...

2. Formativo. El semestre se ha vuelto inoportuno como los perros que braman en Izcalli del Valle (mi antiguo, nada añorado suburbio) a las 11 de la noche. Inoportuno, porque así debió ser el primer semestre: a buen tiempo se le ocurre a la carrera ponerse más interesante (ah, gloriosos los días en que podía tomar un café en Diseño Industrial sin complejo de pérdida de tiempo). Galindo y su Introducción a la Econometría que va a velocidad luz: rampante y definitiva es la verdadera heredera de la mejor disciplina cuantitativa de Keynes ("mídase todo, y el método de los mínimos cuadrados ordinarios fue hecho"). Trápaga y la teoría de la renta versión EVT (economía del valor trabajo, para más señas véanse Principios de Economía Política y Tributación y Ensayo sobre las Ganancias de David Ricardo y El Capital, de Karl Marx), que deslumbra por su increíble poder explicativo: piénsese desde ahora que el sector primario está estructuralmente jodido (es a-be-rran-te y berrea), que todo campesino tradicional está adaptado funcionalmente en el sistema y su condena es participar de la generación del excedente y no poder apropiarse de parte alguna de la ganancia. Domínguez es la peor decepción de todas: uno esperaría que la doctorante en la New School of Social Research fuera una maestra de excepción. Pues bueno, resultó excepcional, pero excepcionalmente sosa y prepotente. Su clase es más anecdotario que el libro en prensa que parió las cutres copias material del curso. Los martes, mi adoradísimo Ibarra, el hombre más sabio que he conocido: sea EVT, marginalismo, pintura moderna, reformismo borbónico, retórica o la joya de sistema financiero que tenemos, él lo sabe, de todas, todas. Andjel, que ya nos abrió la economía: el modelito que hemos venido trabajando desde hace un semestre es ya de competencia imperfecta, con comercio exterior y movilidad de capitales, con tipo de cambio fijo y nivel de precios constante. Uf. Es LA NETA. Carlyle y Soskice no son suficientes; Sachs (Saks?) es más profundo, pero supone siempre que los mercados se vacían (¿craso error o vicio ricardiano?): la base monetaria nunca se me hizo más atractiva (a Dios gracias, ya le entiendo a Clemente en tercer y cuarto semestres). Amo a Eloísa, juro que le regalaré El Manual del Perfecto Distraído, se merece eso por ser la profesora más exigente y reconfortante de toda la carrera (nótese: profesora). Asuad: la economía regional y urbana es harto interesante. ¿Pequeño problema? No tengo tiempo para hacer tanta y tanta tarea que, al final, valdrá 25% de la calificación. De todos modos la hago. Me gusta, da consuelo saber que algunos economistas se preocupan por la cuestión espacial. Lástima (y lastima) que no se recuerde eso en las definiciones básicas de los libros de texto introductorio: el mercado es, antes que un mecanismo de asignación de recursos escasos a través del sistema de precios y de arreglos voluntarios, una construcción social en el tiempo y el espacio. Barrera: el Taller V va terriblemente atrasado, su clase es horrorosa, y ella ni se inmuta. Parece que los ñoños de la generación son felices a cada tarea que dispara, cual metralleta en la Plaza de las Tres Culturas en 2 de octubre, 1968.

Ahí le dejo por el momento. Hoy, a las Suites para Violoncello de Bach en la Nezahualcóyotl, con el muy añorado Aurelio, mi amigo del Deutsch II-IV y cachito. Mañana, a exponer el degradado y desagradable futuro de un Berlín bajo un nacionalsocialismo potencialmente triunfador: Welthauptstadtgermania o la convicción de que París casi pudo no ser el monumento más grande al triunfo, a la guerra, a la barbarie. A Coatlicue gracias: Hitler no aprendió de Napoleón, otherwise el Palacio de Bellevue (diablos, el Führerpalast) sería objeto del trinomio odio/temor/culoentreguismo y la Casa Blanca mero polo de contrapoder.
Rufino, deja a los contrafactuales ladrar.

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De regreso al cubículo que mira una ciudad aún no anegada, de salida de una vida que se ha vuelto remolino laboral: no conviene trabajar para dos Jedis y un Sith al mismo tiempo. En fin. En continuant.

3. Culturoso. El concierto de ayer en la Nezahualcóyotl fue un derroche de prodigio técnico, en perjuicio de las suites. Wewereit anuló a todos los presentes. Interpretó de memoria las seis suites para violoncello del bienamado Dios de la música -Bach von Leipzig-, todo con un rictus de dejadez y placer malévolo. Toda su cara decía: "enchílenme otra". Fue tragicómico: hice el esfuerzo por concentrarme, pero su brazo, su mano, su cuerpo todo se contorsionaba cual serpiente (¿de utilería o utilera?) en espéctaculo de la hace poco parturienta Britney. En todo caso, logré lo que quería: sí, uno puede perderse en las suites y no volver de ellas. Sólo me quedó cierta tristeza: Aurelio no pudo ir, su abuelo se enfermó. Vendí su boleto y me quedé, presto pero distante, para un concierto que esperaba con el poco corazón que aún me queda. Reconciliéme con la vida, y heme aquí que tuve ganas de amar a alguien en lo más recóndito de la cuarta suite. En otros asuntos: en septiembre vi Der Untergang. No me sorprendió: me aterrorizó. Bueno, quizá iba demasiado sensible (no es fácil deshacerse del camp y de la lagrimita marca Remi). De la sala Cinépolis dime cuenta de una verdad inesperada: mi reciente viaje a las tierras de la carne del cerdo y de la cerveza, de Schiller y del SPD, de Bach y de Hegel, sólo sirvió para (des)conocer Alemania. Derivo sólo dos posibles remedios: 1) regresar y 2) vivir en Berlín, beber cosmopolita con un chico en el Balzac Coffee de Potsdamer Platz y coger en su departamento cercano al metro Hallesches Tor. En fin, vivir el exilio en la ciudad más parecida a México de toda la Europa que conozco.

4. Joto. Vaya que vale la pena ir a Starbucks El Relox en las mañanas, amén de Alexis, un chico que alegra la pupila y distiende el cansancio que se ha vuelto mi constante compañía. Está bonito, pero cero esperanza: no hay ecos en el gaydar. Ah, sí, un día se me quedó viendo cierto chico que me agradó (...nada pasa por mi casa...). Pero eso fue todo. Ah, también me interesa cierto actuario que entra al alemán con Esteban, de Prepa 8. Lo sorprendí en un intento frustrado por besarse con su chico en los sanitarios para hombres del segundo piso del edificio B del CELE. Bonitos ojos los que peló, hace ya un buen ratote.

5. Addendum. Lo curioso es que me siento distinto. Después de todo, me gusta la carrera, tengo dos trabajos de mareo (Dussel, Márquez) y un curso de idioma que me encanta (bueno, me gusta: ya Aurelio y Víctor nos abandonaron a la suerte). Pero todo equilibrio se puede mejorar con el comercio libre y voluntario de dos sujetos que buscan maximizar su bienestar: caja de Edgeworth, en fin.

Es pfehlt mir einen Freund.
Me hace falta novio.

Le tengo echada la mirada -y, con ella, ¿la suerte?- a cierto chico que Mónica se empeña en poner en mi camino, bien sea en la Coyoacán de Cortés o mañana en la facultad-esquina (amárrese a la imaginación: no hay el menor doblesentido) de CU.

Sea.
Estoy listo.

Recuérdenme definir axiomas fundamentales y ordenadores de mi existencia a las preferencias reveladas, al discurso y al caos. Recuérdenme y aguarden.

Moviéndolas, por favor.

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