Moi, je suis le ménestrel de l’amour d’autrui (hoping that you both make it last forever)
It doesn't pay to give away what you like and never get your money back
(en la voz de la filósofa Posmopolitan por excelencia, Madonna)
El jueves (olvidé escribirlo) salí de la universidad a hora aún
decente (las siete de la noche). Me fui caminando. Tal promenade me
gusta, no tanto por lo vistoso del recorrido fuera de Ciudad
Universitaria (la Comisión Nacional del Agua es el único edificio de
mediana inspiración, y aún éste es horroroso), ni por lo cómodo de la
banqueta (escasos treinta centímetros que obligan a los peatones a
bajarse al peligroso asfalto de Insurgentes Sur). No, me gusta porque
lo hago solo y porque observo a la gente a mis anchas. Me quejo de la
soledad pero tiene algo de bueno: las divagaciones que me provoca
siempre me generan cierto interés. Puede ser que a estas cosas deba mi
carácter analítico: he repasado todas las escenas de mi vida desde
todos los ángulos posibles (360° camera shots), he observado todos los
gestos repetidamente, he entendido todas las palabras varias veces, en
espera de que el esfuerzo metatextual de comprender tan humilde
microhistoria genere rendimientos semióticos en el largo plazo.
Estaba entonces en la senda habitual de regreso a mi imperio (mi
cuarto de alquiler cero en el departamento familiar de Mixcoac).
Decidí (sesenta pasos y examen de econometría mediante) emprender un
pequeño detour y comprar un café en Starbucks El Relox. Creyendo que
mi deseo cafeinómano crepitaría a la primer degustación del Venti del
día, bajé del autobús en Eje 10 y me dirigí a la tienda, ni rápido ni
presuroso. A la altura del restaurante de pescados mariscos Skama
[sic] y del negocio Svenson de giro injertos de cabello, me sorprendió
ver primero un grupo disparejo, compuesto de tres mujeres, una mayor y
las otras dos en su primera treintena, con toda la pinta de haberse
reunido por alguna forzosa vuelta del destino. Y en efecto: la señora
entrada en años, lentes de pasta gruesa y suéter negro de burócrata de
pequeños vuelos, estaba doblada sobre sí misma, como si recién hubiera
perdido el equilibrio. La guardaban las dos señoritas (una cuidada y
cuidadosa oficinista Tecnochtitlán, la otra vecina segura de la
colonia anexa a Insurgentes, en jogging suit y celular en mano) que,
prestas a ayudar, se veían en la difícil decisión de abandonar a la
señora de cara pálida (que daba señas de seguir cuando menos mareada)
o continuar su camino.
La banqueta se vio bloqueada momentáneamente por tan extraño
espectáculo: la ayuda al prójimo no está escrita en los manuales de
comportamiento de la chilanguísima Stadt. Algo en mí me obligó a
ofrecer ayuda. Quizá fuera porque estaba (estoy) emocionado y
conmovido (lo reconozco) por la canción que me dedicó mi querido
Eduardo (http://topicostipicosutopicos.blogspot.com), chilango de la
diáspora de residencia temporal en Iberia: merced el patrocinio de la
red de 1 Mbps del Posgrado de la Facultad de Economía, la descargué en
el momento y la escuché dos veces a todo volumen en el Cubículo 214.
Quizá fuera porque lo salesiano nunca se olvida: no estaré bautizado
(sodomita que muere sin bautizarse, ¿también se va al limbo y se salva
gracias a la voluntad divina?), pero pasé nueve años de mi vida
(devoción a Don Bosco, a Domingo Savio y a María Auxiliadora, comunión
y confirmación incluidas en el paquete) en el Colegio Ángela Segovia
de Serrano, cerca del CERESO de Barrientos, de la Escuela de Policías
de Tlalnepantla, del castillo utilizado para la filmación de las
películas de culto marca El Santo y Compañía, de la Cementera Anáhuac
y del primer Centro de Rehabilitación Infantil Teletón, donado a
Televisa por la inaudita misericordia del Gobierno del Estado de
México. Quizá porque tenía que devolverle a la sociedad algo de lo
mucho que me financia (la educación superior). Quizá por mi natural y
aceptada costumbre de ser voluntarioso crooner hasta en la sopa. No lo
sé. Afectado como estaba, me paré y ofrecí a la dama en problemas
llamarle una ambulancia, conseguir un doctor, contactar a su familia,
comprarle un refresco, un café cuando menos. Por toda respuesta la
apenada señora dijo no, muchas gracias joven, en verdad ya estoy bien,
aquí me ayudaron estas señoritas, en verdad no, muchas gracias, no
quiero nada, ya estoy bien... y así hasta el hartazgo. Las chicas y yo
nos interrogamos con la mirada (¿En verdad ya se sentirá mejor?) y
confiamos en su palabra: dormiríamos con la conciencia tranquila, a
sabiendas de que no quedó en nadie evitarle un síncope a la señora. Di
por terminado mi muy ciudadano esfuerzo y continué lo escaso de mi
camino al Starbucks, con mi mochila Adidas al hombro y el móvil
vibrando sin parar ("Tiene usted un nuevo mensaje de voz", Vega, de
seguro).
Llegué al Starbucks, y héme aquí en shock total: cierta pareja
sentimental y bloggera, hecha y derecha, estaba sentada en la primera
mesa, al lado de la puerta del Starbucks. "¿Reinito y Gatito?",
pregunté. Reinito y Gatito son dos cibernautas cuya historia de amor
interrumpida por Barcelona un mes alimenta mis desnutridas esperanzas:
pueden disfrutarla a dos voces, en http://lavidaenrosa.blogspot.com y
en http://dearmaninthemoon.blogspot.com. "Sí (sorpresa) ¿tú quién
eres?". "Manuel (nervioso, los he interrumpido) visito sus páginas, mi
blog se llama inhomoveritas". "Ah, claro, ¿cómo estás? (risas
cómplices) ¿cómo nos reconociste?". "Han publicado fotos de ambos en
línea". "Ah claro, cómo no (más risas cómplices), ¿y qué haces?".
"Vengo por un café, salí de la Uni, ¿ustedes?". "Pues aquí peleando
(más risas cómplices, cigarrillo prendido y dejado en el cenicero)
¿vas en la UNAM?". "Sí, en Economía, si están peleando mejor los dejo
(última vez: risas cómplices), pronto habrá una fiesta, les enviaré la
invitación". "Ah, va, bien, gracias".
Toda la maquinaria en alerta: mis ojos no daban crédito, frente a mí
la más grande historia de amor gay en la Cité de hoy. Los ojos de
ambos son los de dos niños que han encontrado ya a su mejor compañero
de juegos. Los rostros de Reinito y Gatito que adiviné a través del
ventanal del Starbucks (y sus amorosos arrumacos, que no pasaron
desapercibidos a las dos o tres parejitas chico-chica del lugar) eran
los de dos hombres que reirán y envejecerán juntos hasta que la muerte
los separe. Decidí escribirles algo a la vuelta de mi recibo de
compra. Servíme leche entera en mi café, salí al frío de la ciudad que
huele desde ahora a mandarina, a Santa Clós, a ponche y a compras a
seis o doce meses sin intereses, me despedí de los afortunados
tórtolos, y dejé el ticket en su mesa, apurado y contento por haber
constatado de la manera más impensada y menos planificada de que el
amor entre sodomitas en México es posible.
Todos somos Bridget Jones a la enésima potencia
Y sí... correría en Londres en ropa interior a menos veinticinco
grados con tal de alcanzarte...
Goya en el Centro (y no precisamente de los Pumas)
El viernes Javi me recibe con mi agenda de fin de semana: estudia el
domingo, estamos invitados al cóctel de inauguración de Goya en la
maravillosa y porfiriana Secretaría de Comunicaciones y Transportes
(el Munal). De pronto, la vista se me nubla: tenemos examen de
macroeconomía al otro día. Eloísa Andjell, la profesora que más admiro
(Mrs. McGonagall del Hogwarts de Copilco) dio luz verde al parcial que
comprobará nuestro dominio del modelo oligopólico de economía abierta
con tipo de cambio fijo, libre entrada de capitales y variación en los
precios. Sea. Decidí no decir que no: muero de ganas por comprobar si
es la misma Goya que estuvo en la Museieninsel del Berlín que conocí
en verano. Ya contaré como estuvo la reunión. Abur.
¿Y el INAH?
Ayer bailé al ritmo de The Strokes y Franz Ferdinand en el edificio
anexo al Convento de El Carmen, en San Ángel, en agradable y
alternativa fiesta organizada por la graciosa comunidad de Filos y el
CEPE.
(Dios santo, con mi presencia y mi pago de treinta pesos he mancillado
el patrimonio de la Nación)
Envío
A Eduardo Irabien
Just feel.
I cannot ask you more than that.
I promise I will do the same.

11 Comentarios:
bru...bru...bru...pst...pst...pst...snif...slurp???
Pues si hubiera pasado el viernes me hubiera descubierto a mi en el strarbucks con parejita y todo...
Fiesta...pues por que no me invito culero...yo quiero ir a una fiesta de filos y CEPE (aunque no se que chingados es) muy a la franz-strokes...
Para nuestra fiestita...mmm...pues digame que dia puede en la semana y nos vemos ahi...los tres hijos de puta mayor...que tal el juebebes...o el viernes...lugar...pues algo cercanuuu a CU...como el starbucks de relox (que horror...estos ultimos dias he estado visitando ese infernal lugar)...o un lugar condechi...para que le quede cerca a mi concubino-protocondechi. O bien su casa Mixcoaqueña...digo si es que no tiene reunion de las chicas del country club...(puajjj!)
entonces para cuando cuando y donde (yop ya he dicho mis posibilidades en el post anterior)la reunion de los 3 culerisimos para lo de la fiesta cobayense-martinis-swing (con que no sea swing de parejitas)...
brubrubrubrubru...pstpstpstpstpst...snifsnifsnif...slurp??? (ash yo y mis putericas y maquiavelicas pendejadas) Saludines 'Medeo Dedeo' (ssss...es que vengo muy sexual por lo del concubinato...ya me hacia falta uno!)
yo quiero concubinato.... ahh... historias de amor cafeínicas... tengo que visitar esos blogs cuando ande de humor y con ganas de leer mucho... y no se preocupe, aqui en veracruz mancillamos el patrimonio histórico todos los días y no pagamos... o si no, para qué está el centro histórico de Veracruz con sus conventos y palacios, si no para convertirlo en estacionamientos, bodegas, cantinas y pasajes comerciales... INAH? PAtrimonio de laHumanidad? Historia? Qué es eso??
Jaja, lo invito a tomar un café de agua puerca a la terraza Sanborns del Zócalo (que seguramente está en un violado edificio histórico, pero como todos los jarochos, no tengo la más mínima idea)...
Dios, me retiro... aun no termino aquel terrible libro a mi encargo...
Vaya, el mejor de los cumplidos.
¿Cómo se llama esto que es capaz de despertar lo mejor de ti, que te explica la disposición a ofrecer ayuda y tener la increíble generosidad de contármelo?
Now I'm afraid... El listón está muy alto. Quizá las cosas sólo pueden ir a peor...
N'est pas baptisé? Mon Dieu.
Moi, je suis croyant mais je sais qu'il ne suffit pas qu'un homme soit baptisé, ou pratiquant, ou prêtre, pour être un bon homme.
encuentro con Reinito/Gatito??? joder! todo está saliendo de la pantalla de mi ordenador. también sigo esporádicamente la historia. me gusta. sí, son muy afortunados.
La virgen suicida: Vacíe la agenda, el jueves nos vemos.
Kike: que el suplicio te sea leve y bello como Jake Gyllenhaal. Me gusta más el café de El Gaucho. En La Parroquia tardan demasiado en atender a los presentes.
Eduardo: ¿todo puede ir a peor? Mon Dieu. Tan sólo te he invitado a comer mandarinas. A petición de las hermanas sodomitas: estoy jodido y radiante y también viceversa.
(nadie te ha dicho que las pelaré con mi boca)
me gustó mucho lo que dijiste de bridget jones
demonios
yo no se si correré por alguien alguna vez
la nota fue un gesto hermoso
tanto gusto y cariño desprendidos
sin interés ni pose de por medio
que nos quedamos medio apabullados
mándeme su correo al mío (reinito@gmail.com) y le forwardeo a la brevedad la invitación cibernética para el convite del viernes
hugz
Diablo enlatado: al final del día, todos buscamos un Mark que nos cuide...
Brayan: chicos... ustedes inspiran...
he sido un grosero al no agradecer su detalle, la nota, pff me quedaron los ojos lloros de tan linda y tan buen detalle, espero verlo por la fiesta de mi reinis y si ha olvidado enviarle la invitacion digame y yo se la envio..
un abrazo
gatito
charlyboy: si supieras cuánta pena me tragué... ustedes son como perenne helado doble de fresa y chocolate expuesto al sol infernal de la urbe calentada a 45º. Se ven preciosos los dos juntos. La invitación he recibido, espero acompañarlos así sea un rato en su velada mágica.
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