De nimbos y cumulonimbos que caen, torrenciales
Parte de mí anticipaba que el regreso no sería nada fácil.
Estoy dividido, atravesado entre dos mundos, en dos horarios, en dos países en dos personas -la que pude ser y que de hecho soy con mi niño y la que soy de regreso a la Heimatland.
Los días han sido grises, tan nublados como ha podido estar el Valle de México. Ver Match Point fue un respiro. La segunda película de Woody Allen que mi persona tiene el agrado de ver resultó una experiencia fascinante. La sala entera estaba pendientísima de los giros argumentales. Creo que no se puede estar más de acuerdo con la premisa sostenida a lo largo de la película: la vida depende casi por completo de la suerte. Somos producto de un proceso estocástico. Alea jacta est, hilos invisibles nos gobiernan en un teatro guiñol que cambia en todo momento y deviene teatro del absurdo.
La salida ayer fue todo menos memorable. Una reunión familiar anoche cambió poco mi desánimo. Mi madre me odia, o tal parece ser mi interpretación de sus gestos y actitudes hacia mí. Me he enterado que está triste. Es terrible, puesto que tiempo ha desde que está así. El dolor ya la traspasa y se difunde a los demás miembros de la familia. Parte de mí se siente ominosamente responsable, parte de mí se siente terriblemente dolida por su silencio y su desafecto. Mais qu'est-ce que je peux faire, si elle veut pas parler avec moi?
La lectura desatenta del periódico este domingo no produjo en mí más que bostezos y preocupaciones innecesarias, mismas que he decidido obviar. La garganta me duele, más en las noches que en los días de horas que tardan obcecadas y odiadas eternidades en consumirse. De súbito rechazo el macrocosmos que me rodea. Me siento inútil, enfermo, hastiado. Cuidar de mi niño a distancia, que anda enfermo y que ha sufrido por culpa del oneroso y maldito clima de Jurassic Town, es quizá lo único que me da esperanza y sentido de realidad a todo lo que pasa. EI es la persona que más me conoce, la que más vulnerable me ha visto, la que mejor me adivina.
Cuánto daría por platicar con él de frente en estos momentos de pesadumbre y desesperanza. Cuánto daría por cuidar de él, ver la tele con él, leer con él, dormir con él. Cuánto daría por vivir con él lo cotidiano y lo simple de la vida, porque con él lo superfluo se vuelve necesario, lo aburrido se torna gozoso, lo normal deviene mágico.
Y es que como dice Fray Cobayo, a quien se ama se le piensa, se le vive, se le añora... Y yo añoro a EI con todo mi ser... Imposible es revivir el pasado, pero posible es acudir a él cuando el ánimo decae y todas las puertas parecen cerrarse...
Sea pues. Recorreré en mí los pasos que los dos dimos. Porque cosido estás en mis párpados, y no puedo dejar de pensarte ni de soñarte. Porque eres rayo de luz en la más abismal y aterradora de las oscuridades. Porque eres real, existes, y de tu existencia me arrogo y a ella feliz me abandono.
Llega pronto, adorado y adorable persona objeto de todo mi afecto. Regresa a mis brazos. Kommt zu mir...

4 Comentarios:
La distancia, el tiempo, la materia es relativa. Como seres de electrones y neuronas jamás tocamos realmente a otro ser; la energía que media entre nosotros hace imposible el contacto, incluso entre célula y célula de nuestro cuerpo, dando por resultado una vida de cuerpos parlantes fragmentados, de cuerpos pensantes que sufren y se regocijan.
No le vaya a pasar lo que le pasó a la esposa de Lot: por mirar el pasado termine convertido en estatua de sal que sólo sirva para guardar un recuerdo. Mire hacia adelante, que el tiempo aún no se acaba, que el punto final no se ha escrito.
Guarde el desasociego para después, para cuando todo termine, para cuando el final sea inminente; no desperdicie sus lágrimas en el entreacto, no desparrame su infelicidad antes de tiempo.
Un abrazo.
Fray: Y sin embargo, insisto. Hay veces en que trascendemos la corporeidad y nos hacemos uno con la otredad... De ello da fiel constancia la cama que atestiguó nuestras lides amorosas... En esos momentos, mi chico era uno en mí, yo uno en él: éramos uno.
"... lo superfluo se vuelve necesario, lo aburrido se torna gozoso, lo normal deviene mágico..."
¡Qué gran verdad con respecto al objeto de tu afecto!
Imoq: Decís bien. Todo es nuevo, todo es bello, todo es intrigante a su lado...
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