IHV: in homo, veritas

croon, v.i., v.t. 1. to sing or hum in a soft, soothing voice -n. 2. the act or sound of crooning -n. 3. croon/er, e. g., Manuel aka Medea Tangerine / Medeo Mandarino / Beso insaciable en mudanza a Ceres, on "How to live as a found 21st century crooner" 4. to love an angel with silver wings like I do: a ciegas, en Braille, como quieras

4.5.06

No sé qué decirte

Escribir en el blog hoy es puro desahogo.
Un olvido involuntario devino la inesperada y triste causa de tu enojo.
Hube dejado mi teléfono y mi cartera en tu auto.
No tenía conmigo ni un peso. No quería irte a ver a su casa, a pesar de que vives muy cerca de donde me dejaste, debido a una situación que escapa al control que los dos quisiéramos tanto tener.
Caminé dos horas por rumbos de la ciudad que me resultan harto conocidos. Cuando te hablé, explotaste, en la reacción que yo menos esperaba. Me dijiste que había tomado la peor de las decisiones, la que jodía a todos, la que sólo el 1% de la gente tomaría, la que te tuvo esperándome en tu casa una, dos horas.
No supe qué decirte. Distraído, olvidadizo siempre he sido. En el momento no me decidí a importunarte. Recorría los pasillos de mi mente el fantasma del 31 de enero. Asumí la responsabilidad de los hechos, di por sentado que lo mejor era irme caminando a casa, y lo hice, confiando en que respaldarías mi criterio.
Jamás pensé que regresarías a buscarme, ni que pasarías treinta minutos en los alrededores del metro, ni que me estarías esperando en casa. Nunca pasó por mi cabeza que había más alternativa que irme caminando.
Me responsabilizo de lo ocurrido. Tomé una mala decisión (te concedo, y dejo de pensar que tomé la mejor decisión constreñida a las restricciones que conoces bien, un subóptimo, un equilibrio de Nash).
Ahora comprendo que haber hecho mutis no fue la mejor cosa que pude haber hecho. Pude haberte esperado, pude haber ido a tu puerta. Y sin embargo, no lo hice. Opté por caminar en las últimas horas de un jueves que me hubiera gustado recordar (y que recordaré, no cabe duda) con la sensación de los dedos de tu pie derecho en mi boca, con el roce de tus piernas en las mías, con tu sonrisa fiel y tus bromas que siento cada vez mías.
"Lo siento", te dije, cuando comprendí que te sentías mal, enfadado, en desacuerdo con una decisión que yo había tomado. Para mi tristeza, pensaste que lo dije en son de broma, cuando es algo grave y que demanda soluciones serias y solemnes. Hacerte pasar un mal rato es para mí lo peor del mundo. Mi felicidad está atada a la tuya, al menos cuando estamos juntos, y si hago o decido algo que te afecta necesariamente influye en mí y me pone mal. Al decir que actué con información incompleta e imperfecta no pretendía calificarte de patán, o de cretino (dijiste). Al contrario. Si mi decisión podía justificarse, sea, lo intenté.
No me siento la víctima. No me quejé contigo de nada al hablarte. Lamento haber sido tan descuidado. Lo siento, pues.
Ahora me abro y te digo lo que sentí. Me dolieron tus palabras. Me dolió cuando dijiste que era casi como explicarle cosas a un adolescente. Me dolió la extrapolación del futuro que hiciste de una acción que por excepcional e infrecuente yo desestimo. Me dolió que pusieras en mí palabras que aún no pronuncio ("estoy cansado", el día de mañana), palabras que ni siquiera tuve intención de pronunciar, porque pretendía hacerme responsable por mis actos. Me dolió saber que atizaste las cenizas del último día de enero, y las uniste con este día. ¿He de vivir pensando que todo aquello por lo cual ya te he pedido perdón podrá ser usado en mi contra en ocasiones futuras?
Sea esta la última vez que lo digo. Lamento no tener tu visión del mundo, tu experiencia, ni tu criterio para tomar decisiones. Pero considera lo siguiente: de tenerlas no sería yo mismo. Me diluiría, mi personalidad entera sería sustituida por un vago remedo de tí. No soy alguien común, soy alguien raro, no reacciono como el resto de la gente reacciona en situaciones similares.
Quizá lo que me duele y te duele es que no supe contar contigo.
Tengo miedo a ese abandono que tiene raíces tan profundas, cadáveres que tú conociste en nuestra tienda de acampar la primera noche en Manuel Antonio. Tengo miedo a que no estés dispuesto a aceptar que estoy aprendiendo a llevar una relación sin prisas y sin temores. Tengo más miedo aún a que pienses que no estoy dispuesto a cambiar por tí, cuando ya te he dado prueba fidedigna en contrario.
Me dolió la forma en que respondiste a mis intentos por solucionar las cosas. El intervalo entre el estímulo y la respuesta, esa es la emoción, dijo Houxley, y es por la culpa y demás cúmulo de emociones asociadas que me urge solucionar algún problema derivado de mis acciones. He aprendido desde que soy amigo de Cintia a solucionar las externalidades negativas (las acciones de un agente que imponen un costo a un tercero por el cual éste no es retribuido), tan pronto como surgen. Ella y las experiencias que hemos vivido juntos me enseñaron a no explotar, a racionalizar mi enojo, a no desperdiciar tiempo discutiendo con ataques ad hominem, a saber qué estuvo mal, a pedir disculpas, a contener el daño, a evitar que se propague y que vuelva a ocurrir. Antes de ella yo me alejaba, no quería arreglar las cosas, era pura emoción, pues. Su escuela y su ejemplo me moldearon: hay que reparar los daños que hagas tan pronto como puedas. Hay tan poco tiempo en la vida para vivir enojado o molesto por cosas que de todas maneras no se pueden cambiar.
He de aceptar que, llamada del celular por tu voz justamente abreviada, tú no desees hablar más del tema. Hay noches en las que no se pueden solucionar las cosas. Ésta es una de ellas. Lo tolero, lo acepto sin condición.
Y es que todo es una nimiedad, una cosa con solución, un mero trámite engorroso, una cita con Dolores la fiscalista, una interrupción en el Paraíso de tu amor.
Las curvas de aprendizaje siempre me provocan prurito. Es quizá ese prurito el que me obliga a escalarlas rápidamente. No lo olvides. No lo olvides, mi cielo.

2 Comentarios:

A la/s lunes, mayo 08, 2006 3:36:00 p.m., Anonymous Anónimo dijo...

Leer tu post me ha sido muy útil, thanx. "El intervalo entre el estímulo y la respuesta, esa es la emoción"

 
A la/s lunes, mayo 08, 2006 7:02:00 p.m., Anonymous Anónimo dijo...

Sidurti
Comprensión... es lo único que os puedo decir...comprendo vuestras palabras y vuestro corazón...

Te quiero..

 

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