De antiguos placeres en la madrugada
I
Entramos en estado de alerta. El cuarto oscuro estaba a reventar. La nutrida asistencia nos intrigaba... Ya no solamente habían fajes instantáneos e inexorables: las mamadas eran res pública, los jadeos, lingua franca. Nos dejamos arrastrar por las personas: tardamos en conseguir espacio suficiente para nuestros propósitos.
"¿Quieres coger?", preguntó, su voz disimulada en el coro de respiraciones entrecortadas, su presencia sentida a ciegas atrás de mí.
Yo sólo atiné a decir "Sí", sorprendido por el súbito deseo que recorría nuestras venas, a pesar del cansancio de un día largo y divertido como pocos.
Tardé en desabrocharme el cinturón. Ya con los pantalones y los briefs a las rodillas, le di la espalda. Sentí sus dedos húmedos y traviesos y su erección insistente entre mis nalgas.
El primer dolor cedió, y con las mismas volvimos a lo nuestro. El consumado amante me hizo el amor de manera sublime y experta. Poco espacio, impuesto por la presencia de veinte, treinta, cincuenta varones de todas las edades disfrutando lo mismo. La temperatura rondaba los cuarenta grados. Sudábamos copiosamente. Él se estremecía, entraba y salía con fuerza, desbordado por la excitación...
Su orgasmo me sorprendió sudoroso y jadeante.
Tardé más bien poco en venirme. Y con las mismas, salimos a por otra cerveza, XX Lager esta vez.
II
No hay manera de explicar la arqueología de tales deseos. Los hombres que aman a otros hombres tienen lugares así desde tiempos inmemoriales. ¿Qué habría sido de Roma y la homofilia sin baños públicos?
III
Y una vez más, nos arrastraron los pasos. Ya no cabía en el lugar ni un alma. Nos asolaban manos frenéticas y casi poseídas, un rostro con barba de candado, labios curiosos, tríos inesperados y dedos tibios.
Sea. Un buen faje siguió a los temblores que mi lengua le provocó. No nos sorprendía ni la gente entrando ni el asomo de luz que se colaba por la puerta. Fui a orinar. Nos quedamos en la entrada. A nuestro lado, dos chicos se afanaban en masturbarse. Hicimos lo propio. El círculo se deshizo pronto.
Le pedí que me avisara con tiempo. Y raudo, cumplió su parte. Mi boca presta impidió que gota alguna de su néctar recién libado tocara el suelo.

6 Comentarios:
jajajaja
es usté un guarro, sea dicho
revisó sus zapatos? aún recuerdo la historia del conejiux de petatiux en esos lares de oscuros propósitos...
Kike: ¿Guarro? Se equivoca usted...
Soy guarrísimo.
Y mis zapatos, bien, gracias, no tienen el menor problema...
;)
Sodoma y Gomorra; el regreso.
Sodoma y Gomorra; el regreso...
ash tangerine qué van a decir las amistades??
además, has usado al menos una de las palabras prohibidas jajaja
TA, that was fucking great
Cobayo: ¿Cuándo nos fuimos? ;)
Erario: Loved the experience, too...
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