Dos días...
Me subyuga el aliento fresco que anima tus pasos. La brisa que respiro jadeante cuando las bocas (nuestras bocas) se encuentran me repara el ánimo maltrecho por ingratitudes terrenales.
Me enternece el recuerdo de la línea de vellos que baja de tu ombligo a tu sexo. Como bien sabes , me entretengo jugando con ellos, pasando las yemas de los dedos una y otra vez, como si de cuerdas de un violonchelo se tratara.
Me anima tu mirada dulce y precisa. La constancia de tus ojos cuando encuentran a los míos, su precisión pacifista, su vocación de niño que se empeña ambicioso en ser hombre.
Me reconforta el recuerdo de tu ser estremeciendo mi cuerpo. El esfuerzo con el que te entregas al combate carnal no tiene mejor registro que la visión de tí en el espejo de la habitación que (mudo y envidioso) nos refleja.
Afirmo entonces que el país de los poemas que costeas (tu amor como erario inagotable a fin de cuentas) comparte fronteras con el país de los recuerdos (memorias de sol, olas ingobernables y tu piel arena)
Publicado el 9/12/2006 03:52:00 PM
Links: http://veritasinhomo.blogspot.com/2006/09/dos-das.html
Etiquetas: El Erario Inagotable, Les jours sans toi

2 Comentarios:
Suspiro, sólo eso.
Suspiremos, pues.
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