IHV: in homo, veritas

croon, v.i., v.t. 1. to sing or hum in a soft, soothing voice -n. 2. the act or sound of crooning -n. 3. croon/er, e. g., Manuel aka Medea Tangerine / Medeo Mandarino / Beso insaciable en mudanza a Ceres, on "How to live as a found 21st century crooner" 4. to love an angel with silver wings like I do: a ciegas, en Braille, como quieras

19.10.06

Miami 1, 12.10.2006

Desperté temprano, a las 4. Había quedado de enviar unos archivos pendientes. Arrastraba conmigo el cansancio de varios días de no dormir, más bien de haber dormido poco. Las maletas ya estaban exiguamente hechas: tres mudas ligeras de ropa, traje de baño, toalla, el necessaire de toda la vida bien surtido con medicamentos y lubricante, dos libros, bolsas para almacenar las compras.A las 5:25 en punto salí a la calle. Llamé al servicio de radiotaxis. Un Platina pasaría en pocos minutos. La soledad de las grandes avenidas mexicanas es inmensa a esas horas de la mañana. El coche de alquiler hizo raudo su camino a la casa del Erario, quien (in)debidamente despertado por una llamada a su móvil, ya estaba listo y sacando las maletas de su auto.Los perros de su casa ladraron (entre ellos nuestra preferida, la B...).Los perros de su casa ladraron (entre ellos nuestra preferida, la B...). Me había ofrecido a ayudarle a cargar en la cajuela del auto sus maletas. Ante el movimiento en las cortinas de su cocina, opté por retirarme sigiloso y de espaldas. Fue el chofer del taxi el que hizo gala de trabajador amable.A las 5:25 en punto salí a la calle. Llamé al servicio de radiotaxis. Un Platina pasaría en pocos minutos. La soledad de las grandes avenidas mexicanas es inmensa a esas horas de la mañana. El coche de alquiler hizo raudo su camino a la casa del Erario, quien (in)debidamente despertado por una llamada a su móvil, ya estaba listo y sacando las maletas de su auto mientras los perros de su casa ladraban (entre ellos nuestra preferida, la B...). Nuestros rostros ansiosos se difuminaban en las sombras de la madrugada que terminó de clarearse cuando llegamos al aeropuerto. La documentación fue rápida e indolora. Lamentaríamos luego no haber guardado el bloqueador solar del Erario en las maletas que iban en el compartimento de carga.Desembarazados de equipaje, fuimos a desayunar a McDonald's y un rollo de canela de Cinnamon's. El Erario cambió dinero dos veces: el dólar subió 10 centavos en cosa de 40 minutos.Tras franquear la entrada a las salas de abordar, nos deslizamos por las bandas e interminables pasillos del laberíntico aeropuerto internacional de la Ciudad de México. El Erario compró dos cafés en Starbucks. El suyo le pareció enorme, a pesar de que se trataban de mis viejos adorados Venti del día. Bromeamos sobre el fallido bloqueo a las franquicias estadounidenses el día que los hispanos protestaron por las medidas antimigración. Por triste que parezca, México dejará de comer tortillas antes que hamburguesas McDonald's...El vuelo sufrió una demora. Programado el despegue a las 9:45 iniciaba el abordaje apenas cinco minutos después. Tomamos pista a eso de las 10:20. El vuelo AM-412 iba casi lleno. Parece que Miami no es sólo destino cubano... El viaje entero no tuvo contratiempo alguno. El novio se sentó en ventanilla. Aún recuerdo la sensación de su pie descalzo en mi rodilla... Llenadas las formas de migración, nos dispusimos a admirar arrobados la vista de la ciudad: es Miami, como México y Hong Kong, una urbe con aeropuerto incrustado en sus entrañas.Rascacielos. Condominios. Edificios corporativos. Siempre me sentiré inexorablemente invitado por las torres neobabelianas. La belleza de las jaulas posmodernas que encierran enjambres de oficinistas y viandantes entre vidrio y acero es siempre una tentación irresistible. Súmese al panorama la vista de un océano que choca limpiamente con playas cuya arena espérabamos pisar.Miami es una ciudad que viviría si pudiera eternamente en el aire acondicionado. Los autos, las plazas comerciales, el aeropuerto mismo simulan frigoríficos semisoportables para el humano tropical promedio. En la necesaria espera que acompaña los más de las veces insufribles trámites que impiden la libre movilidad de los turistas y viajeros de negocios de todo el mundo, le platiqué al Erario sobre el libro que amablemente me regaló sobre la historia de los Rotschild. A ratos terciaba en la conversación una canadiense, interesada por la mención de la Compagnie du Fer du Nord en mi discurso. Dos ecuatorianos de edad avanzada nos seguían en la fila.Pasamos más bien pronto por migración, el Erario primero, yo pisándole los talones.
"¿Última visita a Estados Unidos?" preguntó en español el oficial del Department of Homeland Security, de segura ascendencia cubana."Enero, tres días, a Houston", respondí."¿Con él? ¿Con su... amigo?", aventuró.
"Sí, sí", esperando que la política migratoria del vecino del norte no sospeche terrorismo de los hombres que aman a otros hombres."OK, puede pasar". Y tras tomarme foto y las huellas digitales de los índices de cada mano, gritó "Neeeeexxxxxtttt!".Tras recuperar nuestro bagaje más bien vacío y obviar en detalle la revisión de las US Customs, salimos al calor lluvioso de la ciudad. El Erario llamó al servicio de renta de coches de
www.holamiami.com. Fue atendido por una voz que se antojaba lejana cuyo dueño tardó veinte minutos en ubicarnos y recogernos para dar feliz término a los trámites que nos harían arrendatarios de un Ford Focus de modelo reciente, auto compacto cuya renta (seguro incluido) costó 205 dólares. El bien parecido chico (colombiano de Antioquía, aventura el Erario), de forma más bien poco esbelta, y barba como las que me matan hizo el cargo en la tarjeta de crédito. Al lado nuestro, la hiperobesidad se manifestaba en pleno: una chica de seguro origen anglosajón se regodeaba regañando a su insegura hija que nos miraba desde la soledad de los ojos de su osito de felpa.Tras tomar mapas del escritorio, el momento decisivo del día había llegado. Era hora de hacerse a la aventura y manejar en un país de sobra conocido por tener las carreteras menos amigables para los conductores extranjeros.
(Continuará)

4 Comentarios:

A la/s viernes, octubre 20, 2006 4:41:00 a.m., Blogger Marga F. Rosende dijo...

Querido, ¿crees que ir con una pareja del mismo sexo puede agilizar los trámites de aeropuerto?. Yo estoy dispuesta a reformatear mi orientación chechuá si la respuesta es si.
Un besote

 
A la/s martes, octubre 24, 2006 1:15:00 p.m., Blogger Centro Desarrollo Humano Tanatológico dijo...

Tus ojos parecen una cámara de cine: registran fielmente lo que ven. Y cuando escribes, es como si hicieras el guión de la peli. Me quedé picado con la primera parte de su patoaventura. ¡Ya quiero leer la segunda!

 
A la/s martes, octubre 24, 2006 4:33:00 p.m., Blogger Yayo Salva dijo...

Espero la continuación. La pesadilla de los controles de frontera yankees la he sufrido a menudo. Pero saber que estábais juntos me llena de ternura. Un abrazo.

 
A la/s martes, octubre 24, 2006 9:10:00 p.m., Blogger Cobayo dijo...

A Miami... so... condechi?

 

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