10 cosas que me gustan de él
Mucho ha pasado en los últimos días y los fríos de enero me sorprenden pensando en el por qué de muchas cosas. Hay certidumbres en mis sentimientos que contrarrestan la incertidumbre del futuro. Esperar es vanguardia de heroísmo, dice Pellicer en su Recinto. Sólo del dolor nacen los héroes. Las ausencias no pedidas hacen más valioso lo ya apreciado. Lo único seguro es que me estoy reenamorando de alguien.
1. Sus ojos. Jamás vi ojos tan expresivos y claros. La paz que encuentro en ellos cada vez que el éxtasis lo sorprende de frente es razón suficiente para seguir confiando en el género humano.
2. Su sentido del humor. Cuán más elaborado cuanto se lo propone, los chistes del niño me hacen reír sobremanera. La solemnidad en mi vida dio cabida al humor. Jamás mi cara había albergado tantas sonrisas.
3. Su pasión por el cine. Es imposible pensar en él sin lo mucho que significan las películas y el mundo de la farándula en sus hobbies. Enteradísimo desde siempre, no conozco a nadie que sepa tanto de cinematografía como él. Me puede muchísimo.
4. Su verbo. Es un seductor de la palabra cuando escribe, y un sabroso interlocutor cuando habla. Su discurso integra figuras de todos los géneros y tipos. Charlar con él por MSN, por teléfono o en persona es la cosa más placentera del mundo.
5. Su pasado. Es el hombre que es por sus vivencias. Los ayeres que ha recorrido, los lugares que han pasado por su vida, son muchos y muy variados. Su mente es abierta gracias a su capacidad de adaptación: acepta la generosidad de extraños y conocidos y sabe devolverla con creces.
6. Su futuro. Es un chico con un potencial in crescendo. Su capacidad profesional está fuera de toda duda. Sabe aprovechar los trampolines y capitalizar sus oportunidades al máximo. En el proceso ha cambiado, y he sido afortunado en ser testigo excepcional de su devenir como persona comprometida con lo que hace.
7. Su compañía. Pasar las horas leyendo en el pasto del Centro Nacional de las Artes, disfrutar de un café rápido en cualquier Starbucks cercano a su trabajo, ver pelis en Cuernavaca o Xochimilco abrazados, estar en las librerías hasta que los empleados malhumomrados avisan que los locales cierran, hacer el amor frente al espejo de un hotel, conocer lo mismo Miami que un volcán en Costa Rica... Todo es más grato si me sé acompañado por él.
8. Su seguridad. No sólo la proyecta, la vive. Lo fortalecen Dios, su familia, su trabajo, las personas a las que quiere y a las que ama. Un hombre valiente que nutre su espíritu a pesar de las vicisitudes y fastidios cotidianos.
9. Su diversidad. Es unidad que integra multiplicidad de caras... Ignoro si ya leyó El lobo estepario, de Herman Hesse, pero sé que se considera un poco à la Mr. Ripley de su querida Patricia Heminghway. Su integridad la revela a pocas personas. Tantea y criba con el trato de todos los días para seleccionar a los pocos que realmente significan algo en su vida.
10. Su amor. Hará un año su persona entera me fascinó por completo. Saberlo humano es aún mejor: un año de su vida me ha demostrado por completo cuánto me ama. Hoy me detengo a agradecerle, hoy me inclino y quito el sombrero reconociendo lo que ha hecho y sido en mi vida. Hoy camino a su lado, y le canto porque me nace y porque con su amor yo renazco.
1. Sus ojos. Jamás vi ojos tan expresivos y claros. La paz que encuentro en ellos cada vez que el éxtasis lo sorprende de frente es razón suficiente para seguir confiando en el género humano.
2. Su sentido del humor. Cuán más elaborado cuanto se lo propone, los chistes del niño me hacen reír sobremanera. La solemnidad en mi vida dio cabida al humor. Jamás mi cara había albergado tantas sonrisas.
3. Su pasión por el cine. Es imposible pensar en él sin lo mucho que significan las películas y el mundo de la farándula en sus hobbies. Enteradísimo desde siempre, no conozco a nadie que sepa tanto de cinematografía como él. Me puede muchísimo.
4. Su verbo. Es un seductor de la palabra cuando escribe, y un sabroso interlocutor cuando habla. Su discurso integra figuras de todos los géneros y tipos. Charlar con él por MSN, por teléfono o en persona es la cosa más placentera del mundo.
5. Su pasado. Es el hombre que es por sus vivencias. Los ayeres que ha recorrido, los lugares que han pasado por su vida, son muchos y muy variados. Su mente es abierta gracias a su capacidad de adaptación: acepta la generosidad de extraños y conocidos y sabe devolverla con creces.
6. Su futuro. Es un chico con un potencial in crescendo. Su capacidad profesional está fuera de toda duda. Sabe aprovechar los trampolines y capitalizar sus oportunidades al máximo. En el proceso ha cambiado, y he sido afortunado en ser testigo excepcional de su devenir como persona comprometida con lo que hace.
7. Su compañía. Pasar las horas leyendo en el pasto del Centro Nacional de las Artes, disfrutar de un café rápido en cualquier Starbucks cercano a su trabajo, ver pelis en Cuernavaca o Xochimilco abrazados, estar en las librerías hasta que los empleados malhumomrados avisan que los locales cierran, hacer el amor frente al espejo de un hotel, conocer lo mismo Miami que un volcán en Costa Rica... Todo es más grato si me sé acompañado por él.
8. Su seguridad. No sólo la proyecta, la vive. Lo fortalecen Dios, su familia, su trabajo, las personas a las que quiere y a las que ama. Un hombre valiente que nutre su espíritu a pesar de las vicisitudes y fastidios cotidianos.
9. Su diversidad. Es unidad que integra multiplicidad de caras... Ignoro si ya leyó El lobo estepario, de Herman Hesse, pero sé que se considera un poco à la Mr. Ripley de su querida Patricia Heminghway. Su integridad la revela a pocas personas. Tantea y criba con el trato de todos los días para seleccionar a los pocos que realmente significan algo en su vida.
10. Su amor. Hará un año su persona entera me fascinó por completo. Saberlo humano es aún mejor: un año de su vida me ha demostrado por completo cuánto me ama. Hoy me detengo a agradecerle, hoy me inclino y quito el sombrero reconociendo lo que ha hecho y sido en mi vida. Hoy camino a su lado, y le canto porque me nace y porque con su amor yo renazco.
Etiquetas: De verdades evidentes que tardíamente aprendo, El Erario Inagotable, Una apología de mi educación sentimental

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