IHV: in homo, veritas

croon, v.i., v.t. 1. to sing or hum in a soft, soothing voice -n. 2. the act or sound of crooning -n. 3. croon/er, e. g., Manuel aka Medea Tangerine / Medeo Mandarino / Beso insaciable en mudanza a Ceres, on "How to live as a found 21st century crooner" 4. to love an angel with silver wings like I do: a ciegas, en Braille, como quieras

7.9.07

My conquistador




Fin definitivo de las transmisiones de un blog de tiempos mejores.
Love is never a problem
We'll see each other at Stars' End.

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11.3.07

De Revolutionibus Orbium

Recién inicio la lectura de A brief history of time, de Stephen Hawking. Reproduciré aquí ideas suyas en torno a una definición operativa de teoría, en alusión al poder explicativo que tiene la ciencia sobre el mundo continente/contenido en el que vivimos.

"A theory is just a model of the universe, or a restricted part of it, and a set of rules that relate quantities in the model to observations that we make. It exists only in our minds and does not have any other reality. A theory is a good theory if it satisfies two requirements. [The first requirement is that i]t must accurately describe a large class of observations on the basis of a model that contains only a few arbitrary elements, and it must make definite predictions about the results of future observations. [The second is that] any physical theory is always provisional, in the senses that it is only a hypothesis: you can never prove it. No matter how many times the results of experiments agree with some theory, you can never be sure that the next time the result will not contradict the theory. On the other hand, you can disprove a theory by finding even a single observation that disagrees with the predictions of the theory.As philosopher of science Karl Popper has emphasized, a good theory is characterized by the fact that it makes a number of predictions that could in principle be disproved or falsified by observation. Each time new experiments are observed to agree with the predictions the theory survives, and our confidence in it is increased; but if ever a new observation is found to disagree, we have to abandon or modify the theory [...].

In practice, what often happens is that a new theory is really an extension of the previous theory [...].

The eventual goal of science is to provide a single theory that describes the whole universe. However, the approach most scientists actually follow is to separate the problem into two parts. First, there are the laws that tell us how the universe changes with time. (If we know what the universe is like at any one time, these physical laws tell us how it will look at any later time). Second, there is the question of the initial state of the universe. Some people feel that science should be concerned with only the first part; they regard the question of the initial situation as a matter for metaphysics or religion. They would say that God, being omnipotent, could have started the universe off any way he wanted. That may be so, but in any case he also could have made it develop in a completely arbitrary way. Yet it appears that he chose to make it evolve in a very regular way according to certain laws. It therefore seems equally reasonable to suppose that there are also laws governing the initial state".

HAWKING, Stephen. (1998). A brief history of time. New York: Bantam.

P. D. Prometo solemnemente JAMÁS involucrarme en un debate de religión, ciencia y laicismo. La religión es irrebatible, la fe es una pregunta que se responde unívocamente. La ciencia es una construcción interminable. El laicismo (quizá lo menos discutible, dada nuestra tradición occidental a favor del estado no confesional) es una posición política. Lo que nunca sobrará en mi maleta de valores es practicar vehementemente tolerancia y respeto. Sea.

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The hedgehog's dilemma, o Tiempo de decir "adiós"...

El estado general de mis relaciones con los demás está en quiebre (entendido éste como redefinición no buscada) desde hace ya tiempo. Supongo que es más por la perseverancia e insistencia de mis pares humanos en permanecer en estado subóptimo que por algo que haya iniciado yo de tajo. Como sea. La cuestión es que las cosas me duelen tal y como están: estoy en el (no ya tan) lento tránsito hacia un equilibrio de Nash, menos doloroso, más reactivo. Si las personas no tienen la disposición a hacerse de un mínimo de entendimiento conmigo, no tengo por qué seguir dando mi mano a torcer con tal de mejorar un (hasta prueba en contrario) hipotético bienestar mutuo. Entre correos sin contestar y un solitario día de lluvia, es hora de cortar amarras. Somos oro impuro: es menester foguearse para sublimar la suciedad. Lloro por los días que ya no fueron más. Fuerza habrá: con todo, lamentaré de lleno no poder confiar como lo hice en mucho tiempo.

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4.1.07

10 cosas que me gustan de él

Mucho ha pasado en los últimos días y los fríos de enero me sorprenden pensando en el por qué de muchas cosas. Hay certidumbres en mis sentimientos que contrarrestan la incertidumbre del futuro. Esperar es vanguardia de heroísmo, dice Pellicer en su Recinto. Sólo del dolor nacen los héroes. Las ausencias no pedidas hacen más valioso lo ya apreciado. Lo único seguro es que me estoy reenamorando de alguien.

1. Sus ojos. Jamás vi ojos tan expresivos y claros. La paz que encuentro en ellos cada vez que el éxtasis lo sorprende de frente es razón suficiente para seguir confiando en el género humano.

2. Su sentido del humor. Cuán más elaborado cuanto se lo propone, los chistes del niño me hacen reír sobremanera. La solemnidad en mi vida dio cabida al humor. Jamás mi cara había albergado tantas sonrisas.

3. Su pasión por el cine. Es imposible pensar en él sin lo mucho que significan las películas y el mundo de la farándula en sus hobbies. Enteradísimo desde siempre, no conozco a nadie que sepa tanto de cinematografía como él. Me puede muchísimo.

4. Su verbo. Es un seductor de la palabra cuando escribe, y un sabroso interlocutor cuando habla. Su discurso integra figuras de todos los géneros y tipos. Charlar con él por MSN, por teléfono o en persona es la cosa más placentera del mundo.

5. Su pasado. Es el hombre que es por sus vivencias. Los ayeres que ha recorrido, los lugares que han pasado por su vida, son muchos y muy variados. Su mente es abierta gracias a su capacidad de adaptación: acepta la generosidad de extraños y conocidos y sabe devolverla con creces.

6. Su futuro. Es un chico con un potencial in crescendo. Su capacidad profesional está fuera de toda duda. Sabe aprovechar los trampolines y capitalizar sus oportunidades al máximo. En el proceso ha cambiado, y he sido afortunado en ser testigo excepcional de su devenir como persona comprometida con lo que hace.

7. Su compañía. Pasar las horas leyendo en el pasto del Centro Nacional de las Artes, disfrutar de un café rápido en cualquier Starbucks cercano a su trabajo, ver pelis en Cuernavaca o Xochimilco abrazados, estar en las librerías hasta que los empleados malhumomrados avisan que los locales cierran, hacer el amor frente al espejo de un hotel, conocer lo mismo Miami que un volcán en Costa Rica... Todo es más grato si me sé acompañado por él.

8. Su seguridad. No sólo la proyecta, la vive. Lo fortalecen Dios, su familia, su trabajo, las personas a las que quiere y a las que ama. Un hombre valiente que nutre su espíritu a pesar de las vicisitudes y fastidios cotidianos.

9. Su diversidad. Es unidad que integra multiplicidad de caras... Ignoro si ya leyó El lobo estepario, de Herman Hesse, pero sé que se considera un poco à la Mr. Ripley de su querida Patricia Heminghway. Su integridad la revela a pocas personas. Tantea y criba con el trato de todos los días para seleccionar a los pocos que realmente significan algo en su vida.

10. Su amor. Hará un año su persona entera me fascinó por completo. Saberlo humano es aún mejor: un año de su vida me ha demostrado por completo cuánto me ama. Hoy me detengo a agradecerle, hoy me inclino y quito el sombrero reconociendo lo que ha hecho y sido en mi vida. Hoy camino a su lado, y le canto porque me nace y porque con su amor yo renazco.

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3.1.07

Vodka night

Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida... [Mandarino] // dice:
tú tieneS [influencias]?
SEXY HOT MALE(RED)™ dice:
no
SEXY HOT MALE(RED)™ dice:
pero seria lindo tenerlas
[Mandarino] // dice:
No creo...
[Mandarino] // dice:
a veces son más un lastre
[Mandarino] // dice:
que te impide hacer lo que realmente quieres
[Mandarino] // dice:
o que objetivamente te obliga a no ser otra cosa más lo que se espera de tí
[Mandarino] // dice:
piensa en el príncipe Harry
SEXY HOT MALE(RED)™ dice:
como
SEXY HOT MALE(RED)™ dice:
y porque pienso en el pendejo ese
[Mandarino] // dice:
Sí...
[Mandarino] // dice:
está llamado a ser de la realeza
[Mandarino] // dice:
alguien le preguntó si quería?
[Mandarino] // dice:
si quiere ser rockero o mendigo? qué pasa? no puede, no podrá
[Mandarino] // dice:
tiene poder, tiene influencias, pero son heredadas
[Mandarino] // dice:
no las buscó
SEXY HOT MALE(RED)™ dice:
yep that sucks
SEXY HOT MALE(RED)™ dice:
pero a mi me encantan
[Mandarino] // dice:
qué?
[Mandarino] // dice:
las influencias?'
SEXY HOT MALE(RED)™ dice:
siii
SEXY HOT MALE(RED)™ dice:
me encanta ser asi despota y groserote

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20.9.06

[Apología de mi educación sentimental, 2]

Supongo que no con cualquier persona puedo ser vulnerable.
Quizá la coraza de sarcasmo y buena vibra sea sólo eso, una coraza.
No estoy dispuesto a derrumbarme ante cualquiera.
Cosa rara como fue, ayer el Erario supo del problema que me quiebra.
Mi madre me duele.
Mi familia está rompiéndose.
Por experiencias previas sé que es difícil sacar del atolladero a alguien que está obstinadamente convencido de que lo que hace es lo correcto, lo que uno debe hacer.
Mi madre actúa así cada vez que regreso a casa.
Mi madre está ahí y para mí no es.
Y no es porque no quiera, sino porque ella ha optado por no existir para mí.
En lugar de enfrentar la realidad (cruda como es, honesta como mi afirmación como persona) ha decidido no salir del mutismo y de la frialdad que la acompaña.
No me ve, ni me escucha.
Sinceramente no sé qué hacer.
La situación es estable, en tanto ambos jugadores tenemos estrategias dominantes que repetiremos hasta el cansancio, ella por convencimiento, yo porque me resulta menos doloroso seguirle el juego a chocar la cabeza contra la pared una y otra vez.
Alguna vez, en sus delirios de señora omnipotente, me dijo que yo estaba condenado a ser farol de la calle y oscuridad de la casa.
Y con todos sus desplantes, añoro sobremanera la cotidianidad y la intimidad de una familia que (disfuncional, como todas) ya no es más.
No compensa ser honesto en el corto plazo.
Con todo, la decisión está en ellos (mis padres). Ellos deben elegir y renunciar: exclusión de una vida que no es prolongación (ni por asomo) de la suya o inclusión en la red de relaciones afectivas que por libre elección he tejido.
¿Qué hacer?
Quizá sea la más perniciosa de las actitudes posibles, pero de tanto que me abruma he decidido no hablar de ello.
Es tan poco llevadero llegar a casa y tener que evaluar parejas de acciones alternativas (saludar/no saludar, platicar/no platicar, y demás antinomias parecidas).
No puedo ser ni víctima, ni héroe...
Me pregunto cuánto más tiempo habrá de pasar así.
Hasta entonces sólo queda saberme querido por algunos cuantos.
Hasta entonces, la amistad y tu amor como tierra fecunda...

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29.8.06

[Apología de mi educación sentimental, 1]

Soy una persona que no oculta su desdén cuando lo siente. Soy alguien que mira con desprecio al individuo representativo (entiendase, el promedio) que oculta con hipocresía, good manners y falsa amabilidad el encono, la ira o la inseguridad que le provoca la presencia materializada o de su filia/fobia favorita. A pesar de la civilidad que me caracteriza cotidianamente con los extraños, conmigo no hay vuelta de hoja: largo fue el camino para que, circa mis veintidós años, decidiera que no hay mejor política que la honestidad emocional expresada in situ. La mejor daga que poseo en mi armería es mi rostro: una vez arrancada la máscara que lo cubría (adivino que seguirá guardada entre las viscisitudes del closet) mi ceño es puñal certero. Soy así en argamasa lista para ser moldeada por la ocasión (la vida como obra de arte, y yo como impresionable vividor-crítico de arte). Con todo, soy intencionalmente más blando con aquellos (los menos) que me importan: más que atender al hecho o acto per se que cuestiono en el diario elegir, juzgar y renunciar que es la vida-en-sociedad, le hago caso a los fines. Es tal postura teleológica la que a la larga termina en el lugar de primacía de mi batería de pruebas para revelar preferencias en mis amistades. Detesto que las personas se las den de abiertas cuando tienen secretos (grupalmente) incómodos que ocultar. No tolero el doble discurso: siendo como es difícil sobreponerse a la exclusión y vivir con plenitud la diferencia (sexual, como es mi caso, aunque la extensión de este concepto no termina ahí), suelo pensar que la verdad (cuando menos, la sinceridad oponible omnia contra omnesque, urbi et orbi) es de todas, la mejor de las apuestas. Agradezco por entero a la decidida pasión por conocer que diaria e inexorablemente me obligue a olvidar mis tapujos con el mero ánimo fáustico de saber de todo, más y mejor. Estoy por la política refinada, no por la politiquería barata: sinceridad, no tengas piedad de nosotros. Menester es decir (en el más bitchy de todos los planes) que yo no critico: describo. Quizá el discurso del otro, entendido genéricamente como todo el texto y subtexto de aquél que haga caso de mi ethos (que, como Whitman, sólo está por algunos instantes [no]más) pueda ser objeto de mi análisis acuciante para determinar si es fundado, procedente y preciso; sin embargo, reconozco que priva en mí el poderoso, inalienable deseo de sentir por el otro, de saber qué atraviesa su sensibilidad, de ser empático, pues. Es mi capacidad de empatía algo que me gusta, que deviene de manera cotidiana una hebra de humanidad (entendida bajo su acepción sancionada socialmente) entre tanta porquería. No obstante, se oculta en la empatía una de mis debilidades más profundas (pies de barro de una estatua inacabada): soy susceptible a aprehender la culpa ajena, a hacer mías la ansiedad y las cuitas de los que más quiero en el mundo.

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