IHV: in homo, veritas

croon, v.i., v.t. 1. to sing or hum in a soft, soothing voice -n. 2. the act or sound of crooning -n. 3. croon/er, e. g., Manuel aka Medea Tangerine / Medeo Mandarino / Beso insaciable en mudanza a Ceres, on "How to live as a found 21st century crooner" 4. to love an angel with silver wings like I do: a ciegas, en Braille, como quieras

11.3.07

The hedgehog's dilemma, o Tiempo de decir "adiós"...

El estado general de mis relaciones con los demás está en quiebre (entendido éste como redefinición no buscada) desde hace ya tiempo. Supongo que es más por la perseverancia e insistencia de mis pares humanos en permanecer en estado subóptimo que por algo que haya iniciado yo de tajo. Como sea. La cuestión es que las cosas me duelen tal y como están: estoy en el (no ya tan) lento tránsito hacia un equilibrio de Nash, menos doloroso, más reactivo. Si las personas no tienen la disposición a hacerse de un mínimo de entendimiento conmigo, no tengo por qué seguir dando mi mano a torcer con tal de mejorar un (hasta prueba en contrario) hipotético bienestar mutuo. Entre correos sin contestar y un solitario día de lluvia, es hora de cortar amarras. Somos oro impuro: es menester foguearse para sublimar la suciedad. Lloro por los días que ya no fueron más. Fuerza habrá: con todo, lamentaré de lleno no poder confiar como lo hice en mucho tiempo.

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2 Comentarios:

A la/s miércoles, marzo 14, 2007 12:49:00 a.m., Blogger Centro Desarrollo Humano Tanatológico dijo...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

 
A la/s sábado, marzo 24, 2007 1:42:00 a.m., Blogger Yayo Salva dijo...

Nunca te arrepientas de dar lo bueno de ti, aun a riesgo de no encontrar la adecuada correspondencia. Pero, al mismo tiempo, haces bien en cortar amarras (o situar la relación en otro plano) cuando tu experiencia de dar no da los frutos esperados. No somos metal puro, desde luego, pero ello no quita para que podamos conseguir buenas aleaciones. Y en esa búsqueda quedan necesariamente atrás experiencias fallidas que, por el esfuerzo, la esperanza y la ilusión puestas en ellas, duele recordarlas.
Pero, con todo, no consigo considerarlas fracasos: son más bien revulsiones en el camino depurativo de ese metal del que estamos hechos.
Y ello no debe repercutir en falta de confianza en uno mismo ni en su entorno (o al menos así pienso que debería ser). Hay una estrecha relación (y tú lo sabes de sobra) entre la altura del rasero de las exigencias personales y la dificultad de los otros para superarlo. También en el mundo de las relaciones interpersonales rigen ciertas leyes de mercado, catalizadas por los principios éticos de cada cual. Encontrar el equilibrio óptimo entre inversión y satisfacción es un arte que se aprende viviendo, experimentando. No dejes que esa curiosidad por disfrutar la mejor experiencia se agoste en un secarral de relaciones fallidas. La mejor experiencia siempre ha de ser la siguiente, lo cual no implica cambio de persona sino de circunstancias.
Disculpa este largo comentario, pero hace tiempo que no hablamos ("mea culpa") y este texto tuyo me lo ha hecho notar.
Un abrazo largo, entrañable, envolvente...

 

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