Ya en Holanda
El primer mundo es tan bello que hasta miedo mete. Eso, y no otras cosas, ha entrado a mi cuerpo estos dias. Frankfurt es maravillosa ciudad; Berlin, el DF de Alemania; Potsdam es el templo maximo para el kitsch (la casa china es fabulosa, la propongo para burdel de Franka); los trenes son verdaderamente algo inesperado para una consumada metrera de closet como yo; a uno se le antojan todos los hombres (bueno, casi todos, requisitos muchos y muy restringidos, como las vergu / enzas que le hacen a una pasar el US Department of Homeland Security); ganas de regresar a Mexico, pocas; la comida, sorprendentemente buena para alguien que venia con todas las ganas de sufrir muerte por inanicion; los anfitriones, todos lindos con uno y uno tan poco buena gente para con ellos... Ay, pero que cosas. Subire los correos enviados a la familia y amigos, espero la madrecita de Paciencia que aun me guardan mis lectores aguante semejante ruina epistolar... saludos!

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