18 días
Raccontez-moi, SVP
Ayer, a falta de presto(a) acompañante para la comida de fin de año
del Colmex, y sin deseo de acudir a tan académico aquellarre all by
myself, fui al Museo Soumaya. Carlos, mi amigo filósofo, me había
dicho que iría a la exposición temporal "Grandes Obras Maestras"
acompañado de Cristina, una amiga de Puerto Rico.
Si bien ya había visto la exposición con Javi y con Magali, ese día
nos quedamos cortos de tiempo y no pudimos darle cumplida atención a
la última parte. Renoir, Gauguin, las vanguardias... Me quedé a ver
las diversas piezas. Siempre será loable cualquier intento por
culturizar (sic) al Valle de México, exponiéndolo con todo a grandes
piezas maestras. Sin embargo, la selección de óleos, pasteles,
esculturas y demás deja mucho que desear: dan la impresión de un
esfuerzo denodado por exhibir los dos cuadros más oscuros y sosos de
Van Gogh.
Después de dar cuenta a mi manda en Plaza Loreto (territorio Telcel),
tomé un autobús que me dejó en la glorieta de Goya, donde quedé de
verme con Carlos y su amiga. Fuimos a un restaurante en los portales
de la Universidad Panamericana (lo que ha devenido el centro del
pueblito de Mixcoac): nos la pasamos bien, platicando lindo y sabroso
sobre el estado libre asociado de Puerto Rico, las nitzcheanas
lesbianas (un grupo de adorables profesoras de la FFyL, ni tan
nitzcheanas ni tan lesbianas), justicia distributiva, Rawls y Sen, el
consumismo navideño y la explosión de crédito al consumo que vive el
país (recuerden mis palabras: la prosperidad de hoy es la crisis de
mañana).
Nos paseamos por Galerías Insurgentes (gee, no se puede ser más
wannabe, en años pasados colgaban piñatas y colación, ahora no hay más
que Santa y duendecillas de Telcel paséandose por la plaza). Luego
acompañamos a Cristina a su casa (vivirá a cuatroscientos metros
enfrente de mi unidad, sobre Periférico). He de empezar a bajar
canciones del grupo puertorriqueño Súper Aquello...
A la vuelta, mis padres guardaban un mutismo sorprendente. El
queridísimo Mr. Tipazo, Don Diablo Enlatado (amigo entrañable como
pocos), me habló para tranquilizar un poco mis nervios. Entre su
llamada y la lectura atenta de algunos poemas de Whitman y Wilde, se
hizo menos nebuloso mi estar. Continué la lectura de El Club Dante
(ejemplar graciosamente prestado por el Doctor Botey hará más de cinco
meses). Vaya que es un buen libro. Me negué a seguirlo leyendo porque
no deseaba acabarlo. Ayer avancé muchas páginas. Entre hoy y mañana lo
termino.
Agenda
Hoy, en compañía del emocionadísimo club de fans, conoceré a Don
Cobayo, importado directo desde Cholula. Mañana, a despedir a las
niñas venidas de Morelia... Pobre Javi. Lo quiero mucho, lo apoyo
porque es mi amigo. Pero él y Magali tendrán decisiones que tomar. Sé
que serán las mejores.
Confianza
Baby across the ocean:
Segunda gran prueba, superada.
18 days more.
Your Tangerine

2 Comentarios:
Esas "nietzscheanas lesbianas" son más famosas de lo que yo creía. Wow, se habla tanto de ellas... que adorable.
Anónimo: Sí, creo que sí...
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