Plegaria que (fervorosa) levanto al Cielo
(Sabios lectores de este blog, sabrán disculpar la ausencia de la crónica de los días con mi amor. Deberán esperar un poco más. Por el momento debo escribir lo que ya casi resulta impostergable...)
Faltan ya pocos días para que el Erario Inagotable (mi Amor, así, con mayúscula) parta.
La idea del mutis (dos meses y días, hasta que yo lo visite en tropicalísima ciudad capital de Centroamérica) me pone en estado de ansiedad y desesperanza.
El mutis mismo me parece insoportable.
La semana pasada, las lágrimas acompañaron a la felicidad no una, sino varias veces.
Desearía diferirlo todo hasta que parta.
Desearía no sentir el dolor que siento, para no provocarle pena.
And yet...
Siempre termino llorando.
¿Será que nunca he dejado de ser el niño temeroso, abandonado y rechazado por los demás?
No me siento a la altura de la persona más noble que jamás correspondió a mis sentimientos más profundos.
Si algo demanda conocer, aprehender y descifrar a las personas, es saber, aceptar y actuar (a sabiendas de) que toda felicidad tiene una cuota de dolor.
Y sin embargo, quisiera evitarle todo sufrimiento...
Algo es seguro.
Gracias a este niño-hombre que vino del otro lado del mundo, tengo esperanza.
Tengo fe.
Tengo confianza.
Tengo la posibilidad de cerrar las heridas que nunca sanaron.
Tengo la posibilidad de ser otro.
Porque (te cito): "Está claro que no sabemos qué va a pasar después, pero creo que hemos superado sobradamente cada etapa y cada reto, y mira que este tipo de relaciones los presentan"...
Porque amar es hacer del otro (de la otredad, algo propio y) algo definido, y del futuro algo indeterminado...
Porque lo sabíamos, y ambos saltamos al vacío, felizmente reconfortados por habernos encontrado, saludado y amado como nunca.
Me declaro formalmente atado a tí.
Que nadie intente buscar algo conmigo en tu ausencia.
Nadie.
Soy tuyo, te pertenezco.
Y no tuviste que tomarme.
Yo me di (entero y soberano) a tí.
Totus tuus.
Eres el amor de mi vida.
Lloro mientras escribo estas líneas.
Dios, se que no he hablado Contigo desde hace mucho tiempo.
Tú que ves mis lágrimas, bendice a mi niño adorado.
Tú que sientes la tensión en mi espalda, confórtalo.
Tú que sabes lo que él significa en mi vida, abrázalo.
Porque pronto habremos de estar separados, para volvernos a reunir...
Merced a Tu gracia infinita, misericordiosa y sonriente.
A tí encomiendo nuestro amor.
Te amo.

5 Comentarios:
Qué bueno que ya estás de vuelta qué malo que aún no se haya encontrado la forma de esquivar las esperas y las ausencias. Tienes razón: la felicidad conlleva su cuota de penuria. Pero no por eso la felicidad deja de ser tal, pienso yo, pero por otro lado...
En fin, pues te mando un abrazo.
por supuesto que estas a la altura Manuel además dos meses es poco tiempo se te irá rapido
cuenta pronto sobre tu viaje
-- Adrián
Manuel:
Eso salió del fondo del corazón, fué hermoso...
Creo que incluso situaciones como su separación geográfica es so very you two así empezó todo ¿no? ya lo superaron al principio cuando más a ciegas que hoy le apostaron al futuro, Diciembre y Enero han sido testigos que valió la pena, otra vez hay que apostar sabiendose de antemano ganadores.
¡Te mando un empático y fuerte abrazo!
Flavio
¿Y ahora qué hago con el nudo que tengo en la garganta? :'(
Ocho: Y es que la espera desespera... Un abrazo a tí, amigo.
Adrián: Me mentalizo todos los días... trato de verlo así... trabajaré y estudiaré duro para reunirme con mi amor... Oh yes, I am going to make it.
Flavio: Pues sí. Hemos apostado bastante... y seguiremos apostando. La casa (nous deux) siempre gana. La cercanía geográfica no mermará un ápice de mis sentimientos por EI. He dicho.
Imoq: Ya somos dos. Tendré que verlos cuando mi nene se vaya... Verlos está entre mis primerísimos must.
Publicar un comentario
Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]
<< Página Principal