IHV: in homo, veritas

croon, v.i., v.t. 1. to sing or hum in a soft, soothing voice -n. 2. the act or sound of crooning -n. 3. croon/er, e. g., Manuel aka Medea Tangerine / Medeo Mandarino / Beso insaciable en mudanza a Ceres, on "How to live as a found 21st century crooner" 4. to love an angel with silver wings like I do: a ciegas, en Braille, como quieras

25.6.06

Impresiones de un fin de semana

La Missa Solemnis (Misa en re mayor, op. 123) de Ludwig van Beethoven fue ayer un bálsamo a un cúmulo de emociones lacerantes. Esta semana no fue nada fácil. Agradezco enormemente a mi primo Mauricio la invitación al al programa 9 de la temporada de verano de la Orquesta Filarmónica de la UNAM. Este programa fue el último en el que Zuohuang Chen, el director musical desde 2002, dirigiera a la OFUNAM. Entre grilla, broma y vera, el concierto fue estupendo. La orquesta y los coros se lucieron. La magnificencia de la obra; el juego con el que Beethoven entrelaza los acordes; el estupendo arreglo (casi cópula) de voces e instrumentos; todo se conjugó para hacerme pasar una velada increíble, por largos momentos comparable a la impresión que dejó en mí la Novena Sinfonía del hijo predilecto de Bonn en la misma Sala Nezahualcóyotl algunos años atrás. He echado de menos los conciertos que tanto me gustan: he decidido asistir más y pasar momentos apoteósicos y vivificantes como el de ayer noche. Beethoven lo consiguió una vez más: su música habla de Cosmos, de Génesis, de Alegría, de todo aquello por lo que se libraron las batallas decimonónicas y de lo que hoy hemos tristemente olvidado. La Misa, más que orillarnos a abandonar la materia y alcanzar la revelación espiritual, recuerda que todo lo humano nos concierne, y que en tanto hijos de Dios hechos a su imagen y semejanza, los Homo sapiens estamos obligados a revelar lo más grandioso de nuestra naturaleza. Chen, el director musical saliente, lo comprende a la perfección. Uno puede saberlo desde el momento mismo en el que, humilde, aplaude a los solistas, a la orquesta y al coro cuando acaba la obra. Es una lástima que parta, más por problemas políticos que por ofertas musicales más ambiciosas... Me alegro de una cosa: lo tuve a dos metros de distancia, en los camerinos: mi primo me coló lo suficiente para poder ver al "chino" (como se le conoce desde que llegó a la OFUNAM) en su pequeña humanidad. "El hombre es un gigante", pensé, tan pronto como lo tuve frente a mis ojos. Su ser contiene en sí la música del mundo: en él Occidente y Oriente se diluyen y se funden en una sola tierra: Armonía.

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Dormido estaba ya cuando mi teléfono celular sonó de manera insistente. Fui teléfonico partícipe y testigo de la reunión de blogueros de Chihuahua con Doffo y el Erario Inagotable. Escuchar la voz de mi novio me puso muy contento. Recuerdo haber recuperado el sueño desnudo y con una sonrisa en la boca. Ocurrió algo que ya no había pasado en, cuando menos, dos meses: volví a soñar con París. No sé de qué van los elementos de mi psique que reconstruyen con lujo de detalles el Louvre o los alrededores del Barrio de Bonne Nouvelle; no sé por qué la mente se empeña tanto en recrear el sabor del café en alguna callecita perdida o los recovecos convertidos en casas más propias de los albores del siglo XX, con Marcel Proust incluido. Como sea: mi sueño fue harto divertido y sibarita.

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Caminando con mis padres hoy por Álvaro Obregón, me admiré de lo regias y parisinas que lucen las construcciones en la Roma. Aunque las exhibiciones temporales de Casa Lamm dejaron mucho que desear, un simple paseo en la avenida que hogaño fue la más lujosa de la Ciudad fue suficiente para pasar un buen rato. Una tarde limpia, calurosa y sin nubes como la de hoy tardará en repetirse. Un pequeño mercado de pulgas resultó una agradable sorpresa: pinturas, antigüedades, pósters, cromos, discos, lámparas Tiffany (I'm so having a Tiffany lamp when I'm 64) y chacharillas mil fueron una delicia para mis ojos. El café y biscuit en el (choteadísimo) restaurante Los Bisquets bisquets de Obregón sacudieron de mí el poco cansancio que llevaba. Sin embargo, nada me había preparado para la más absurda de las visiones citadinas del domingo: la sede del antiquísimo y sin registro Partido Popular Socialista (PPS), fundado por Don Vicente Lombardo Toledano, ostenta sin pudor alguno una pancarta que manifiesta el apoyo de la organización política al Lic. (ilumínenlo seleccionando con su cursor: ¡¡¡¡¡¡..... Roberto Madrazo Pintado ....!!!!!!). Si Marx supiera la triste suerte de un partido tropical que se dice inspirado por el "Manifiesto Comunista", se revolcaría en su tumba ad aeternam.
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Addendum: La Compañía de Danza Tania Pérez Salas presenta el montaje "Visitante" en la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario. Fui con mi familia (en inusual domingo cultural) a la presentación, y regresé anonadado: el espectáculo es ONÍRICO. Los recursos técnicos los dejarán maravillados: hasta ahora no puedo decir si fue real o si fue un producto de mi imaginación. El juego de luces y sombras arroba; la música, que incluye en su repertorio a mis dos compositores barrocos favoritos (Vivaldi y Bach), a Händel y a otros representantes de música contemporánea y electrónica, estremece; el compás, la cadencia, el ritmo, la métrica de los cuerpos todos se conjuntan de manera redonda. Es así como el espectáculo de danza prefigura prosa elevada. Vayan, sentirán que se reconcilian consigo mismos después del trajín cotidiano y sin gracia.

9 Comentarios:

A la/s domingo, junio 25, 2006 10:12:00 p.m., Anonymous Anónimo dijo...

Disfruto, como cuando era niño, de las tardes de domingo tomando café y comiendo/cenando con mis papás.

Espero disfrutes igual.

Saludos.

 
A la/s lunes, junio 26, 2006 12:18:00 a.m., Blogger M dijo...

Champiñón: Curiosamente no las disfrutaba... pero ésta sí fue sensacional. Abrazos.

 
A la/s lunes, junio 26, 2006 12:12:00 p.m., Anonymous Anónimo dijo...

Yo nunca las tuve, creo que por esa las difruté...

 
A la/s viernes, junio 30, 2006 2:16:00 a.m., Blogger M dijo...

Cobayo: Puede que...

 
A la/s jueves, julio 06, 2006 8:50:00 p.m., Anonymous Anónimo dijo...

Hola:
Desafortunadamente, no concuerdo contigo en poner en el mismo calibre a la Novena con la Missa Solemnis... Aunque no les parezca a muchos, la Novena es una obra de arte (no perfecta) de impecable imaginación. La Missa es una serie de ideas, un poco desmembradas. Yo sí creo que tiene enormes atributos, pero peleo y mantengo que obras religiosas como la Misa en si menor de Bach, el Réquiem de Verdi o el Réquiem de Fauré contienen más fortaleza que la muy coja Missa Solemnis de Beethoven.
Mi personal punto de vista.
Si tienes dudas de la autenticidad de mis comentarios, pregunta a Gonzalo Montoya quién demonios soy yo.
Un saludo

José María

 
A la/s viernes, julio 07, 2006 2:13:00 p.m., Blogger M dijo...

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A la/s viernes, julio 07, 2006 2:17:00 p.m., Blogger M dijo...

Josemaría: So, explico...Creo que en la Missa Solemnis Beethoven apenas aventuró parte de la grandilocuencia que lograría en la Novena Sinfonía. Ahora, no me gusta hacer comparaciones entre compositores... Mi muy personal favorita de entre todas las misas es la Misa de Coronación de Mozart. Y no, no dudo de la autenticidad de tus comentarios, al contrario, los celebro en tanto son tuyos. Bienvenido.

 
A la/s viernes, julio 07, 2006 4:08:00 p.m., Anonymous Anónimo dijo...

Caballero... Respeto sus gustos y comentarios. También hay que acercarse a la Misa en do menor de Mozart, algo realmente espectacular.
Un abrazo fraterno y prometo meterle cáñamo a mi BLÓ.

JM

 
A la/s lunes, julio 10, 2006 1:15:00 a.m., Blogger M dijo...

Josemaría: Gracias a tí por empezar a leernos... Nos leemos y escuchamos ;)

 

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