IHV: in homo, veritas

croon, v.i., v.t. 1. to sing or hum in a soft, soothing voice -n. 2. the act or sound of crooning -n. 3. croon/er, e. g., Manuel aka Medea Tangerine / Medeo Mandarino / Beso insaciable en mudanza a Ceres, on "How to live as a found 21st century crooner" 4. to love an angel with silver wings like I do: a ciegas, en Braille, como quieras

22.12.04

Antioquera o los apolíneos hombres en tierras zapotecas


1. Divino me parece el comercial de Nokia: "Números". Vale la pena ir al cine y reventarse un bodrio, sólo por ver su versión extendida... Hablando de bodrios, no es necesario ir corriendo a ver las peripecias de la londinense mujer que todos los homosexuales queremos ser, Bridget Jones, en "Bridget Jones: The Edge of Reason". Película superada por el libro del mismo título, la actriz logra llevar a buen término algo que a la mitad parece naufragar, en especial cuando hace su aparición la antiestética (para todos los parámetros occidentales) actriz thai convertida en voluptuosa prostituta hotelera en los brazos del enfant terrible de Inglaterra, Hugh Grant. En fin, que at the end of day lo que todos deseamos es un Mark Darcy to shag... y si ese Mark Darcy nos da el apellido, then we cannot ask for more, dear...

2. Antioquera: viviría en Oaxaca. Me bastaría tan solo la plena posibilidad de realizar lo que la hipotética descripción de mi perfil en www.gay.com anunciaría:

"Muchacho de veinte años, culto, inteligente, conservador, cosmopolita, de no mal ver (tez blanca, cabello castaño, anteojos, 1.82 m), fanático de Bach y de Björk, presta sus servicios como guía diurno y amante nocturno (con opción a los dos al mismo tiempo), con hermoso y céntrico lugar para libar las inacabables mieles del amor, a jóvenes extranjeros de dieciocho a treinta y cinco años similares, interesados en conocer la maravillosa ciudad de Oaxaca y sus no menos atractivos alrededores con una sana dosis de masculina (y educada) compañía. Requisitos: no hablar español como lengua materna, hablar inglés, francés, alemán o catalán, venir de viaje solo o (excepcionalmente) en pareja, enviar fotografía y una breve descripción de sí mismo. En contadas ocasiones habrá servicio para hispanoparlantes."

3. Parece que los homosexuales hijos de familia también fueron a Oaxaca de paseo vacacional. Puedo concluirlo después de responder a las traviesas miradas de los ojos que da pánico soñar de tres o cuatro muchachitos de mi edad. El más rescatable: Ein Junge, zirka 20 Jahre alt, mit weisser Haut, Brille und schwarzen Haare, der mit seiner Familie ins Oaxaca gegangen war. Er sieht wie der Mann des ich einmal ein Mann sein will... Dos veces lo encontré. La primera, en la noche del domingo, caminando tranquilamente en los alrededores de Santo Domingo, con su familia (dos odiosos hermanos, en tanto hermanos del susodicho, y sus padres). La segunda, en la mañana del lunes, en Mitla, en el espacio que media entre los complejos arqueológicos de la Iglesia de San Pablo y los Palacios. El mencionado me tomó una foto (cámara digital protegiendo su oscura intención) y atormentadoramente se hizo pasar como buga con sus padres (como será su costumbre). ¿Qué les habrá dicho? "Tomé una foto de las grecas del palacio". Lamentable, pero yo no me quité los anteojos para sol: campo libre para explorar sus movimientos, no había coto en el que su delicioso (codiciado, ¿colombiano?) cuerpo pudiera salvarse. Seguro, todos han visto muchachos a quienes practicarían una fellatio a plena luz del día y con audiencia internacional rodeándolos a ambos: este fue el caso. El detalle que me confirmó fue su jotibolso, refugio de todas nuestras chucherías.

4. Dos veces he ido a la ciudad de Oaxaca en 2004. Casi dos años después de decirle a quelque personne que me habría gustado ir con él a la ciudad, de viaje [su respuesta: qué aburrido te pareces a mis papás a ellos les gusta salir así a mí no que flojera]. La una, con Dirk, Cintia y Chucho. La otra, con mis padres y hermana. La próxima vez que vaya, tendré que ir acompañado de un hombre [mi hombre]. Le propondré matrimonio si acepta ir conmigo a Hierbe el agua (sic). Susurraré el nombre secreto de Dios en la fuente brotante más elevada, la que parece nido de águilas (que no de Hitler, mein Himmel!) y fornicaremos al regresar al hotel, del crepúsculo al atardecer del día siguiente. Juro que sentí la presencia del susodicho en el camino de regreso a la Mexiko-Stadt (Es kann sein, dass ich das fülhte, weil ich eine Bier trank). En todo caso, después de la experiencia, escribiré "La primera vez que lo hice con mi niño y otros cuentos desde Oaxaca". No piensen que terminaré en pedófilo de pacotilla, no. El niño será mi hombre, que conmigo volverá a ser niño y entrará al Reino de los Cielos... para salir de él ante la desoladora perspectiva del no pecar por la eternidad, para pecar conmigo durch Raum und Zeit.

5. Para dar un gusto a un (mal) recuerdo:
Me bañé en la bañera.
Como debió haber sido.
Mi orgasmo fue copioso.
No recuerdo haber eyaculado antes así.
Te hubiera gustado estar ahí.
A que tu güey no hubiera podido hacerlo mejor...
[lo tuviste todo, lo dejaste ir]
Me hubieras penetrado salvajemente,
mi ser entero estremeciéndose contra tu cuerpo moreno,
tu verga gruesa, aprisionada, babeante, rendida en mi boca...
[lo tuviste todo, lo dejaste ir]

Hija, que debo dejar ir a los fantasmas. Ya es hora de recuperar las enaguas...

6. Hablando de Hierbe el agua (sic). No está precisamente en los Valles Centrales del estado, pero el paisaje (pays-age) bien vale la pena (envidio la suerte de los misioneros salesianos con destino a Ayutla Mixes: la sierra parece ser estupenda). El camino es terracería por treinta minutos (polvo a horrores, y no es doña Blanca). ¿Donde quedó el asfalto, Murat? En uno de los tres (des) poblados que atraviesa el incauto viajero, hay anuncios para la prevención del dengue (!). La tierra está quemada, marchita, roja; la sierra, perdida, ensimismada, olvidada; la vegetación, arrancada, seca, malhumorada. La soledad se siente tanto, que hace comprensible al extraño usos y costumbres tan disímbolos como los perros montando a sus perras pese a los colmillos descarnados de las últimas, los chivos pastando alegres entre las hierbas , los gallos pisando a sus gallinas a la mitad de los caminos de tierra, los hombres fornicando con sus mujeres y embruteciéndose con los primeros mezcales destilados, las mujeres recorriendo largas distancias trayendo a casa el agua en cubetas de plástico azul, los niños (Contigo) granjéandose el cariño y los favores del turismo de paso, las niñas vendiendo postales y viendo en el alma de uno con ojos verdes, de ese color verde del cual uno teme, porque no sabe si el verde lo mira a uno o lo desgarra... El viaje vale la pena por el espectáculo natural y por la admiración de los ejemplares que no tienen reparo en bañarse en calzoncillos de algodón, exhibiendo su voluminoso y mojado paquete a la vista de todos los presentes (et je parle de toi, mon ami, l'jeune qui avait du duvet dans ses thorax et abdomen, l'homme qui avait de la peau de délicate couleur brune, l'enfant qui n'avait pas de froid, l'esculpture avec des mamelons et des chevaux comme marbre, l'homme qui était un spectacle superbe et païen par sa beauté uncroyable. Voilá, l'homme était Québécois).

7. Ahora que la excursión es única para estudiar los modos de producción y las relaciones sociales en las que aquellos se encarnan: la noción de mercado se tambalea en San Lorenzo y los demás poblados que uno recorre en camino a las cascadas petrificadas (hasta el exitoso economista marca Ivy League, sin mencionar en qué universidad o instituto tecnológico de México estudió, de visita con la familia en la Jeep Explorer con aséptico aire acondicionado).

Sea una economía bidimensional, dos agentes con dos bienes (¿bienes?) distintos producibles y consumidos finalmente por cada agente. si cada parte produce y es propietaria de bienes intercambiables.
a) Cada agente requiere de los dos bienes para cumplir así su funcionalidad en la economía: debe consumirse siempre una combinación de los bienes, en proporciones fijas. Cada agente es propietaria de los bienes desde su producción hasta su consumo, a menos que los intercambie: si intercambia un bien transfiere los derechos de propiedad correspondientes.
b) Cada agente produce especializándose en la producción del bien en el cual sea más "productivo": en la producción del bien en que el agente manifieste una ventaja "natural" a través del tiempo (en términos de la teoría del valor trabajo: en la mercancía en potencia en cuya producción exista una tendencia a la reducción del tiempo de trabajo). Asúmase que cada agente es estrictamente mejor que el otro en la producción de uno de los bienes.
c) Los agentes se especializan cada uno en un y sólo un bien. Debido a esto, cada agente depende esencialmente del otro, a saber, si cada agente se especializa en un y sólo un bien, los agentes requieren uno del otro para consumir una combinación determinada de los dos bienes, en respeto al supuesto a).
d) Al producir un solo bien, cada agente tiene una cantidad del bien que le resulta útil (una cantidad de bien que servirá para el consumo privado de cada agente) y una cantidad excedente susceptible de ser intercambiada en el mercado por la cantidad excedente del bien producido por el otro agente.
Al realizar la producción especializada de cada bien, y al intercambiar la parte del trabajo excedente materializada en el bien en cuestión con el otro agente en el mercado, los agentes maximizan (racionalmente al menos) su utilidad, entendiendo la utilidad como la satisfacción derivada de la realización de las actividades de consumo del modelo, minimizando la cantidad de trabajo invertido en cada actividad (cada agente se especializa en la producción del bien en el que es más productivo, en la producción del bien en el que manifiesta un mejor desempeño, desempeño que condiciona la superioridad del agente en esa actividad respecto al otro agente).
El intercambio es benéfico si se cumplen estas condiciones.

El modelito se rompe (pinchemente) en las comunidades camino a Hierbe el Agua (sic) por la inexistencia del bien en el que uno de los agentes es mejor que el otro. Resulta que las comunidades (el primer agente) carecen de bien alguno que puedan intercambiar en el mercado.

Entonces, ¿cómo chingados le hacemos para integrar a estas comunidades al mercado, si no tienen nada que intercambiar? Ellos viven aún en una economía con fuerza de trabajo unida a sus medios de producción, una economía simple, no requerida por el mercado, una economía excluida, una economía no validada por los demás microsistemas productivos.

¿Y así piensan los neoliberales que México será algún día como Chile o Singapur? ¿De qué sirve la libertad de comercio si no hay nada con qué comerciar?

(Niña de San Lorenzo Albarradas que vendías postales, en verdad, me dolió no comprarte una. Perdóname en lo más profundo de tu corazón. Deja de mirarme desde tus ojos verdes, voltea al cielo y ve al zopilote dando vueltas en el aire, refléjate en la cascada petrificada en lentísima formación, y vuelve a vender postales a los turistas que al rechazarte te llevarán en su mente como una viva afrenta a la razón. Vamos, niña, salte de mi alma, déjame dormir en la ignorancia de tu existencia, déjame vivir sin preocuparme por tí. Algo me hace pensar que me sentiré así hasta volverte a ver y comprarte la postal esa que querías venderme. Asegúrate que sea la misma. Preocúpate porque tus ojos no cambien. No quiero que se agrieten, no quiero que lloren aunque tu padre pierda su milpa, no quiero que se raspen aunque tu abuela muera de disentería, no quiero que se cierren aunque el ejido desaparezca por decisión del gobernador, no quiero que se vayan aunque tu tierra caiga víctima de la sequía que se antoja próxima. No quiero que te vayas, niña. Véndeme postales. Seguro la próxima vez si me llevo una y te devolveré tu mirada, mirada que no habrá dejado de perseguirme hasta el momento de encontrarte otra vez. No te olvides de mí niña, que yo no me olvidaré de tí.)

8. Imaginaria conversación en el Messenger.

Mamma Medea sagt:
Titánica será la labor de los economistas del desarrollo que pretendan integrar a las comunidades marginadas de Oaxaca y otros estados a las (tambaleantes) cadenas productivas de la Nación.

Rosita la más fresita sagt:
Ay, mana, si Josefina Vázquez Mota dice que ahí la llevamos en la reducción de la pobreza, ¿cómo te puedes quejar de la situación de esos indios en Oaxaca? ¿Es que de verdad te haces o estás pendeja? Open your eyes, girl, que para eso hay algo que se llama darwinismo social. Déjalos morir, sólo se quedarán los más adaptados... así es la globalización. Amén. Ah, y por cierto, ¿me regalas tu firma? Me pidieron en la Uni que consiguiéramos firmas para evitar la legalización del aborto. Me vas a ayudar, ¿no? Digo, es que es un crimen. La gente se espanta por lo que le hicimos, perdón, le hicieron a la niña esa de Tijuana, la de 14 años, la que violaron. Le pasaron un video de un aborto, se espantó y no pecó contra la vida de su nene. Es que no puede ser un derecho, digo, al menos aquí en México no. Ya sabes que yo cuando tengo esos problemas voy con el médico de mi tía en París y asunto arreglado, pero sí respeto que aquí no. Bueno, pero sí me ayudas, please?

9. La falibilidad de los métodos gay de ligue (miradas esquivas para desarmar el código heterosexual de te-veo-y-te-reto) me fue demostrada por Marco Antonio (El "¿Qué onda, carnalito?" a la entrada de Parroquia del Sanborn's de Plaza Universidad). En algún momento del viaje me sorprendí pensando en Osvaldo, el alumno de la maestría, el amigo de Angelina. ¿Será lo nuestro algún día?

Ah sí, ya lo recordé, ha sido en la bañera.

Pero una mirada no siempre es necesaria. Ayer en Monte Albán encontré en el sitio de la Tumba ciento veinte y tantos (en la residencia más alejada del centro ceremonial) a un hermoso extranjero (inglés, diríase) de veinticinco, veintiséis años de edad. Su piel acusaba ya el seco calor zapoteco. Vestía a lo Diesel, con una mochila muy homo (señoras, no se espanten, que todos sabemos que nos gustan las cosas prácticas, así como los bolsos Louis Vuitton). Cuando lo vi, estaba acariciando las flores silvestres del sitio, tomando fotografías de las mariposas que revoloteaban como locas, capturando con su lente la belleza silente del lugar en ausencia de los siempre ruidosos turistas. Me acerqué, teniendo cuidado de no interrumpirlo, cuando he aquí que su mirada encontró la mía (fuego que derritió mis entrañas) y me dijo "Hola", así, con poco acento, sonrisa limpia mediando el momento. Mi coraza de miedos no supo y no quiso saber cómo reaccionar ante semejante estímulo (oh, gorgeous beauty): herido en lo más profundo de mis dolores, no supe hacer otra cosa más que devolver el saludo, a sabiendas que mis fantasmas me paralizarían una vez más.
Mana, que tengo que hacer algo para aprender a ligar.

10. He de decir que fui gran partidario de la construcción del Distribuidor Vial San Antonio. Esto con gran censura por parte de mi familia y vecinos (vivo en Torres de Mixcoac, fabulosa unidad habitacional que resintió moral y sufridamente la obra del Mene-Tlatoani López Obrador). Ayer que regresábamos por el Periférico, acusé un impresionante retraso mental: he dudado de mi mismo. Encontré que la "ampliación" del Distribuidor Vial (los carriles que llegan a Las Flores) ha destruido la imagen urbana de la zona. Vamos, creo que me quejo porque las columnas y los trabes ya no me permiten disfrutar de mi vicio privado: la contemplación encandilada del World Trade Center. Sea por esto, o porque la obra no está completa (los alambres metálicos apuntando al cielo son la viva expresión del art nouveau mexicano, ese que nos rodea en provincia y en las entradas más oscuras del Detritus Federalis), lo cierto es que ya no me gusta.

Dejo constancia aquí de otro asunto: La Calzada Ignacio Zaragoza es la peor vía de acceso al DF. El abandono que exhibe esta avenida es cada día mayor. En fin, que no aprecio ya los vanos intentos del salinismo por dotar a Chalco y a Chalco Solidaridad de una entrada de primer mundo a la ciudad donde retiemblan los centros de la tierra.

[No mames, mana, que se te olvidaba que también es entrada a Iztapalapa, Tláhuac, Nezahualcóyotl y Los Reyes-La Paz. Imposible no tener una avenida así de fea.]

Alegraos, vecinos de Av. Insurgentes Norte -ya les consideré el milagrito del Tepeyac: 12 de diciembre, día en el que se deja caer la décima parte del país en la Basílica de Tonatzin Guadalupe. Ya se aseguraron la medalla del segundo lugar.

12. Oaxaca huele a tierra violada mientras dormía.

Es tal el tamaño de la afrentuosa existencia occidental en Oaxaca que puede leerse grabada en los rostros como piedra de los oaxaqueños-zapotecos de los Valles Centrales.

La experiencia obliga a los hijos de la pérdida Europa a venir y presenciar en masiva peregrinación incesante la obscenidad en la que se ha fundado el presente estado de las cosas: la dominación del hombre por el hombre, su viciosa anulación.

O bien, la Conquista fue más por nosotros que por los conquistadores. Tenemos voluntad culo-entreguista. Y por eso los turistas nos vienen a ver. Para saber qué sintió Cortés, vaya a México. Le aseguramos que desde el aeropuerto (de ser caucásico) sentirá la acogedora bienvenida de un pueblo que se matará entre sí con tal de hacerlo sentir bien.

Pásele a lo barrido. Y no se olvide de dejar su huella (semen que formará una Nación a su imagen y semejanza) en la tierra. A la tierra le gusta que la violen, y se ilusiona pensando que su trampa ha sido perfecta: su violador no se dio cuenta de lo gozosa que vive la experiencia.

13. El domingo pasado pude comprar veinte libros del Fondo de Cultura Económica en precios que iban de los 10 a los 15 pesos (para los interesados, la librería del FCE en cuestión es la de Miguel Ángel de Quevedo, planta alta, sección de libros en remate). Entre ellos, encontré un libro muy recomendable: Thorstein Veblen, teórico de la clase ociosa, de John Patrick Diggins. Tomados de la introducción del libro, dos párrafos que pueden resultar alentadores, en especial la relación encontrada entre Veblen y Foucault.

El trabajo de dos de los intelectuales europeos más influyentes en nuestros días puede situarse al lado de las investigaciones que Veblen realizó previamente. Al igual que Michel Foucault, Veblen dedicó muy poco tiempo al estudio de las obras del liberalismo occidental que incluye la idea de libertad, los derechos naturales, las constituciones e instituciones representativas, y el gobierno basado en el consentimiento de los gobernados. Veblen juntó a la economía con la antropología para abrir las mentes a las múltiples formas de dominación que operan en la sociedad, de la misma manera que Foucault, más recientemente, demuestra cómo hemos permitido que las instituciones y las formas del lenguaje distorsionen nuestro entendimiento de las fuerzas que silenciosamente nos gobiernan. Si Veblen tenía la esperanza de que la humanidad pudiera pensar científicamente y en consecuencia en forma “práctica”, Foucault mostró como las mismas categorías a través de las cuales concebimos el mundo, hacen que nos conformemos con el estado de las cosas tal como son.

Antonio Gramsci creía que la verdadera lucha de clases se daría en la forma de una prolongada "batalla de ideas", en la que el espíritu y el alma de la gente entraría en disputa para ver quién se queda con la mente. El problema que enfrenta Gramsci es en esencia el mismo que confrontó Veblen: el de la "hegemonía"; la influencia y autoridad de la clase gobernante sobre el resto de la sociedad. Cuando los marxistas aceptaron que los trabajadores desarrollarían una conciencia de clase, Gramsci vio en tal conciencia un problema ya que, a menos que fuera remodelado por la educación, estaría condicionada por los de arriba. Veblen atribuía este fenómeno a la "emulación", la tendencia de las clases bajas a imitar a las clases altas. Como Foucault y Gramsci, Veblen puso en tela de juicio lo que se consideraba como convenciones sociales normales; los tres estaban de acuerdo en que aquello que legitima también somete.


14. Oaxaca es tierra de Benito Juárez, el pastorcito indio convertido en presidente liberal, el único que no murió en el intento de hacer a México como su rejodida voluntad de macho le exigía.

No me imagino qué poder podría tener en México un indio egresado de la licenciatura en economía en el CIDE, con maestría y doctorado en Harvard o el MIT. Su historia sería tremenda (digna de innumerables documentales en The History Channel, Arts & Entertainment, Discovery o de perdida en El Ojo del Huracán): aprendió español a los catorce años, ganador de Olimpiadas del Conocimiento a nivel estatal, trabajó en Farmacias del Ahorro para mantenerse en el Distrito Federal, estudió en el CIDE viviendo en Los Reyes, Premio Banamex de Economía, becario Fullbright-García Robles, casado con estudiante de Dinamarca.

A la usanza del Perú del siglo XXI, con el presidente más admirado en los círculos conservadores del extranjero y negado por el pueblo que le dio el poder por su carácter de indio (Alejandro Toledo), ese hombrecillo podrá hacer de México el paraíso neoliberal por el que Rudiger Dornbusch, Milton Friedman y la Escuela de Chicago darían la vida y todo lo demás.

Las ideologías lucharán entre sí hasta saber quien gana. La que gane se quedará con todo. Und ich heiss, alles. Cfr. supra, Gramsci y Veblen.

15. En carretera. Los ilustrativos letreros de las autopistas mexicanas son fuente inagotable de reflexión. Alcanzan el lirismo “Prohibido el pastoreo” y “Los vecinos piden topes”.

¡Salve por ello nuestro Secretario de Comunicaciones y Transportes, el muy Arquitecto Don Pedro Cerisola, única persona conocida que habla con los patos sobre cuestiones aeroportuarias!

16. Du mot: en rentrant la ville du Mexico (Mexique est le pays), je pensais que la cité peut être nommé «la nubocité ». J’espere que quelqu'un aime le mot.

17. ¿Por qué nombres bíblicos en mi vida se repiten y me repiten a mi mismo? Juan. Sanjuan era el apellido de un tipo en la secundaria que me hubiera gustado conocer bíblicamente (me hubiera bastado con verle la verga y mamársela, dejarlo penetrarme en los impolutos baños de mi Colegio Salesiano, en las canchas de básquetbol ubicadas en la parte trasera)... Juan es el nombre de mi condena, Juan fue la redención en Jueves Santo de este annus domini. La preparatoria de mi condena está ubicada en la Calle de Nicolás San Juan. Todo en la vida es círculo.

18. ¿Por qué nos importa tanto a los no heterosexuales el no ser heterosexuales? Ocasionalmente me encuentro meditando en la cuestión, y me pregunto si una mina o mino (lean a Alberto Fuguet y los escritores chilenos del movimiento MacCondo) straight se preguntan lo mismo que yo. Jake Gyllenhaal pudo haber dado voz a algunos guys and girls, al interpretar a un personaje que puede ser cualquiera, porque “everyone has lived a moment when you question yourself whether you like guys or girls”. Horror para sus Christian-hardcore fans aparte, hemos de dar importancia al hecho de que los heterosexuales sociales ya acepten que han tenido la pregunta, la misma piedra que nosotros cargamos por tanto tiempo y nos torturó con una respuesta que nos esquivó hasta afirmar, en el último momento de nuestras adolescencias: puede que (sí) me gusten los hombres.

Por mi culpa, por mi culpa, por mi grande culpa: reconozco que me he sentido atraído a ciertas mujeres. Creo que la cuestión es limitada, ya que sólo me ha ocurrido con mis amigas (como en toda relación de amistad suele pasar, buga o de ambiente). Me ha ocurrido dos veces. Una, en una librería. Entró una mujer que tenía todo lo que a mi me gusta de un hombre. Pero era mujer. Sentí atracción física por cinco minutos hasta que adiviné los bultos que asomaban de su pecho. Luego, desconcierto. La segunda, el semestre pasado. Mi profesora de alemán, Christiane, 24 años, de Leipzig. Algo me atraía de ella, algo que me eludía por completo, que escapaba a mi comprensión, que sólo sentía y no quería sentir. Agradezco a mi mente que secretamente actuó para dinamitar la relación, acción que salvaguardó mi integridad homosexual. ¿Será que más que buscar a un hombre o a una mujer, queremos encontrar a alguien con quien poder sentirnos uno mismo? ¿Será que anhelamos la integridad, la unidad, el entero absoluto, n’importe pas avec qui ou quoi?

Creo que ahora sí he terminado de traicionar a ambos bandos: mi experiencia me hace pensar que ninguno es absoluto. He renegado de los míos (¿de las mías?). Siempre habremos transgresores que harán tambalear a las etiquetas-exclusiones (definidoras y categorizantes). J’espere que ça ne termine jamais...

19. Debo comprar lubricante. Además, me encuentro en un gran problema. No sé si comprar el libro Reflexiones sobre la Cuestión Gay o bien darme el gusto de adquirir la primera temporada pirata de Queer as Folk (Jota como la comadre, Franka Polari dixit). Ambas opciones cuestan alrededor de 300 pesos. De nada sirve saber que el costo de oportunidad es la segunda mejor alternativa no elegida en un proceso de elección dado, si ambas alternativas cubren en apariencia un mismo nivel de utilidad.

Lo único claro es que debo darme una vuelta por la Jotizona Rosa (Colonia Juárez: ¿coincidencia?)

Ah, y también necesito un sex partner. Quizá le hable al cristiano pródigo y prodigio con el que pequé la tarde y noche del Jueves Santo de este año. Creo que ese hombre sí lo sabe mover bien. Es el vivo ejemplo de que en el metro no sólo hay locas viajando, también hay atractivas maricas muy masculinas en plan de ligue con olor a Emporio Armani.

20. Wey, ¿qué onda con las pulseras amarillas? Vamos, hasta la Adela Micha trae una. En Oaxaca medio México (bueno, el decil que importa) traía una. Somebody has to tell me where I can get one...

21. En provincia (el "interior" de la República) mi conciencia chilanga se encuentra y reafirma. Yo no sabría que hacer a falta de Ciudad Universitaria, el Centro Histórico, la Roma, la Condesa, Insurgentes, Miguel Ángel de Quevedo y Coyoacán. Lads, ladies, en esta ciudad México se abisma en sí mismo. Chaps, la mexicaneidad tiene aquí su cuna y su mortaja. Es la triste y envidiable suerte de una ciudad que se sabe lacustre y cuyo máximo logro ha sido llegar a drenaje profundo.

Debo quemarle copal a Tláloc. Ya toca.


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