Febrero menos tres días (Rivotril works)
Está ciudad está loca de atar.
Hoy en Eje 10 Sur San Jerónimo, un descamisado comerciante ambulante (sangre en el pecho, lonja chelera) persiguió a otro compinche, vendedor él de caballos de juguete, de esos con crines de fibra de henequén y cabeza de madera, por toda la avenida.
Por un momento, automovilistas y transeúntes (héme aquí incluido) nos quedamos helados. Los dos hombres corrían atravesando raudos todos los carriles.
El perseguido gritaba sin parar. "¡Policía, policía!". Sus sollozos se perdían entre el ruido de los claxones y el clamor de la ciudad, con sonido a río de aguas revueltas.
La gente se asomaba por las ventanas de automóviles y microbuses, se hacía a un lado cuando los combatientes se batían en la acera, volteaba la cabeza a otro lado.
Y de pronto mi mente naufragó.
Y nadé a la deriva hasta terminar en una playa de arena caliente.
Y me despertó el beso y me miraron los ojos de mi amado.
Y fui feliz.
Y comprendí que en algún momento de nuestras vidas todos estamos locos.
Te amo.

4 Comentarios:
lo mas hermoso
estar loco de amor...
Charlyboy: No debería haber otra locura más que esa.
Sólo conocía a una persona que tomaba Clonazepam. Ahora son dos.
Ojalá que esté bien, Don Mandarino. Abrazos.
Imoq: Voy mucho mejor, Alex. Un abrazote.
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