Febrero menos un día
Hoy me levanté temprano (recuerdo haber soñado con mi niño, estábamos los dos muy contentos, y me ocurrió que fui consciente del sueño y busqué que durara lo más posible), hice mi cama, tomé una ducha, me vestí y arreglé.
Hasta aquí todo parece de rutina.
La variación interesante fue que, poco antes de salir con destino a la Universidad (para inscribirme y sostener una reunión de trabajo con el jefe y los alegres Dr. Dussel boys and girl) mi madre me observó cuando ingería la pastilla contra la colitis y las gotas del ansiolítico diluidas en agua de guayaba, medicamentos recetados por el muy fresco Dr. Galván.
I had a nervous breakdown yesterday. Ayer, en casa de Cintia. Lloraba y lloraba, mis manos temblaban, mi pecho y estómago dolían, me mareaba. Me privé.
Un ataque de nervios, dijo el doctor, producido por la ansiedad que, acumulada desde hacía días, terminó por explotar.
"Descuida, de esto nadie se muere, no te vamos a atar, no te vamos a dormir, no te vamos a poner en una habitación con almohadas, no te vas a volver loco. Si sientes que de todas maneras no puedes, te enviaremos con la psicoterapeuta, para que platiques tu problema y te enseñe técnicas para controlar la ansiedad".
Quizá todo fue la dosis de realidad que necesitaba.
Mi niño se fue a las 19.30 h. Yo veía una película suya (Ábrete de orejas, con Alfred Molina, Gary Oldman y Vanessa Redgrave, estupenda) con Cintia en el sillón de la sala donde él se sentó cuando fue a mi casa.
A esa hora le recé a Dios. Le pedí por él. Le hablé a mi baby mentalmente. Le dije que lo amaba, que lo quería, que lo extrañaba, que le deseaba lo mejor, que estudiara, que trabajara mucho, que todo iba a salir bien, que se fuera tranquilo y no enojado, que se fuera contento, que se supiera un ángel que Dios puso en mi camino.
No me imaginaba que ayer mismo sus padres lo confrontaran duramente.
Hoy que me entera (en súbita, inesperada y rápida conversación por el Messenger) estoy apesadumbrado.
Te pido perdón. Nunca tuve la intención de causarte daño.
Gente
Hoy fui a comer con mis compañeros de cubículo cerca de la Facultad a un local de pollos rostizados en el paseo de Odontología (o de la salmonelosis, vox populi). Me entretuvo bastante la observación, desatenta pero persistente, de los hábitos alimenticios de cuatro chicas estudiantes todas de Odontología.
Me gusta leer los rostros de la gente y adivinar historias.
Pero me gusta más encontrar tu rostro en la gente y seguir escribiendo nuestra historia.
Les doy las gracias...
A Cintia, a Jesús, a la mamá de Cintia, a mi mamá, a mi hermana, a mi papá, a Guadalupe, a Brenda, a Flavio, a Claudio (Diablo Enlatado), a Ismael (Don Cobayo) a Alma, a Alejandro (Imoq), a Místico13, a Carlos (Charlyboy), a Carlos (Ocho), a Lorena, a Iván, a Diana y al Dr. Galván, y a todos aquellos que me han apoyado en este temporal oscuro y borrascoso.
Mi amor.
Quisiera que no estuvieras confundido.
Quisiera que no te sintieras triste.
Quisiera que pensaras que todo va a salir bien.
Quisiera que vieras que las cosas recuperarán su equilibrio.
Todo a su tiempo...
Quisiera abrazarte y protegerte.
Al menos esto último puedo hacerlo en mi mente.
Te extraño con una sonrisa en los labios, con deseo en el cuerpo, con fe en el alma, con paciencia en la mente.
(sintiendo calientito, en el pecho, ahí, abajo, más a la izquierda, más, allí, allí mismo, en mi corazón).
Te amo.
Y esto lo haré por siempre.

7 Comentarios:
Espero que te sientas -en cierto sentido- mejor que ayer. ¿El doctor Galván del que hablas tiene su despacho en Centenario? Me acuerdo de que en algún tiempo mi familia lo frecuentaba. No se me había ocurrido observar los consumos culinarios de los estudiantes de odontología hasta leer tu post, jeje. Sí, es interesante conjeturar historias a partir de rostros. Me encantaría conocer las historias acerca de mí que sin lugar a dudas otros han creado a partir de que me vieron; porque todas sin excepción serían interesantes...
En fin, te mando un abrazo fuerte.
El amor no es asi? No se supone que sea asi?
linkeado has sido, tus historias me contagian
No tiene nada qué agradecer usted, Don Mandarino, sabe que estaremos todo el tiempo que sea necesario para apoyarlo.
Ojalá que hoy se sienta mejor y que los días posteriores le brinden al menos una resignada calma, en espera de lo que ha de venir.
Un apretado abrazo.
Te digo por experincia propia que no deja nada bueno cargarle a nuestros pobres cuerpos los problemas emocionales que estemos pasando, tranquilizate y recuperate para poder actuar en las mejores condiciones posibles.
Te mando un abrazo muy fuerte
Flavio
Ocho: Sí, es el mismo. Y no hay logos como el que se construye alrededor de la gente. Te envío otro abrazo..
Xavsje: En el amor no hay mundo del deber ser.
Dave: ¿Te contagian de...?
Imoq: No sé que habrá de venir. Pero estoy más calmado. Gracias a todos, amigos.
Flavio: No deja nada, nada bueno...
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